Fútbol Argentino

¿Es clave Lavezzi para el grupo? ¡Enterate en esta nota!

 

 

Los sonidos de la radio AM se metían en nuestras vidas de martes por la noche. La radio suele ser una gran compañía, siempre y cuando sus voces estén a la altura. Alguien anuncia que “Lavezzi está desgarrado” y “que corre peligro su presencia en la Copa América del Centenario”. El “especialista en deportes” del programa aplaude. Dice “por fin”. Los habitantes del auto en el que viajábamos –dos– nos miramos estupefactos. Hasta qué fondo de qué oscuro mar habremos llegado para que un profesional de los medios festeje y aplauda una lesión.

Pocho Lavezzi tiene una increíble cantidad de detractores. “Juega porque es amigo de Messi”, “Juega porque los hace reír”, “juega porque si el DT lo saca se le complica la vida”, “por qué no juega Icardi/Ruben/Bou/Gigliotti/Abila/Sand en vez de Lavezzi”.
Las persecuciones a futbolistas no son nuevas. En 1974, los hinchas bramaban por la ausencia de Babington en la lista original del Mundial. En la previa del 78, a Menotti se le discutía si Pernía u Olguín o por qué era convocado Valencia y no Bochini, por qué llevaba a Ardiles y no a Jota Jota López. Ni hablar en los tiempos de Bilardo: “Ramón Díaz no juega porque está peleado con Maradona”. A Bielsa lo enloquecieron con el asunto de por qué Crespo y Batistuta no podían jugar juntos. El Loco se tomaba todo el tiempo del mundo para explicar que quería jugar con extremos y que jugar con “dos nueves” no favorecía esa idea, pero nadie lo entendía, tal vez, porque del juego sea de lo que menos entiendan.

En la Era Sabella, el jueguito era pelearlo porque no convocaba a Tevez. “Para esa posición tengo a Agüero, Higuaín y Messi”, repetía en la intimidad. El tema llegó bien alto: en febrero de 2014, el entonces gobernador bonaerense Daniel Scioli hizo una gestión para que Tevez juegue el Mundial 2014. Grondona se lo transmitió a Germán Lerche -entonces, el dirigente mas cercano a Sabella- y Lerche se lo dijo al DT. “Si me imponen a Tevez, me voy”. Don Julio prefirió prescindir de Tevez antes de afrontar el bochorno público de que el entrenador nacional pegara un portazo a pocos meses de la máxima competencia. “Total, el equipo tiene a Messi, Higuaín, Agüero… No nos metamos en un quilombo”.

Se puso de moda caerle a Lavezzi, faltándole el respeto de todos los modos posibles y sin el menor atisbo de una mínima reflexión. Pocho fue el mejor jugador argentino de la final del Mundial y, en la que acaso sea la peor lectura de juego que hizo Sabella entrenador, lo sacó en el entretiempo para poner a una desvencijada versión de Agüero. Lavezzi hizo buenos partidos de Eliminatoria con Paraguay, Brasil y con Colombia en Barranquilla. O sea, hay buenos aportes de Pocho a la Selección en tiempos muy cercanos. No hay un hecho concreto y real que justifique tanta insistencia en quitarlo del equipo. Es un futbolista que jamás puso reparos en viajar 10.000 kilómetros y, muchas veces, no jugar un minuto. Estos tipos, para entrenadores y compañeros, son oro en polvo.

Hay pocos hechos de cobardía más deleznables que los linchamientos públicos, aún en un tema menor como el fútbol. A Lavezzi lo azotan a diario en ciertos medios y los hinchas son permeables a esos mensajes. Ahora la cortaron con Tevez y arrancaron con Icardi, sin pensar que Lavezzi juega en otra posición y que el “9” titular de la Selección es Higuaín, goleador récord de la Liga Italiana. Como todos, Lavezzi tiene partidos buenos y otros no tan buenos. Pero se habla de él como si fuera un principiante. Dan ganas de que Argentina gane la Copa América del Centenario y haga el gol en la final. Y de que el primer abrazo se lo dé Messi. Siempre es reconfortante ver a los necios agachar la cabeza ante su propia estupidez.

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