Empate de oro de Boca ante Nacional en Uruguay ¡Ahora a definir en La Bombonera! Mira el resumen

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Boca consiguió en su visita al Parque Central un 1-1 que lo deja bien parado en la serie de cuartos de final. Más allá de que le faltó juego y un poco de riesgo para buscar el partido, el equipo de Guillermo supo aguantar a Nacional. Los goles los marcaron Fabra y Fernández.

Abrazo de todos en el 1-0.

Este Boca todavía no Copa. Pero, en el mientras tanto, da señales de entender algunos añejos secretos de la Libertadores. Secretos que dicen que, afuera. el empate es negocio, que vale el golcito de visitante, que hay que saber cerrar el partido cuando no se puede ganar. Boca pudo ganarlo, es cierto: ese zurdazo de Fabra fue tan fuerte como extemporáneo con lo que venía haciendo el equipo de Guillermo. Sin embargo, ese gran momento duró poco. Nacional tenía un Papelito guardado: aprovechar alguna mínima -o una de las únicas- distracción de Boca; y eso hizo Sebastián Fernández cuando capturó un rebote en el área grande, muy solo, como para poner el 1-1 final. Esta noticia de papel no tapó el diario. El diario del viernes le dejó buenas señales a Boca en esta llave de cuartos de final. Ganando o igualando 0-0 se meterá en la semi.

Ni los miles de hinchas que cruzaron el Río de La Plata ni los que esperaron el partido del otro lado del charco, nadie pero nadie, puede haber llenado el mate con un poco de azúcar de juego ofensivo. El primer tiempo fue un festival de empujones, de bochazos a dividir, de arriesgar casi nada, de acomodarse a la espera. “Corrimos y metimos”, resumió Tevez. Todo dicho.

Llegó tres veces (sin claridad) Boca en los primeros minutos. Tuvo más la pelota que Nacional, pero la usó como distracción. Cada tanto, un pelotazo para atacar de manera directa el área de Nacional. La estadística que más se notó en ese arranque fue la de las faltas. Boca se fue al vestuario con una suma de 18 patadas. Fabra y Peruzzi homenajearon en ese rato a los Serna, a los Bermúdez, a los Giunta… Pero ninguno pudo igualar o hacer lo de un Lodeiro. En Uruguay, Boca extrañó al uruguayo.

El ingreso de Chávez fue una manera de decir que Boca trataría de aprovechar la velocidad de la contra. El Comandante llegó libre por la izquierda. Estuvo cerca. Le mostró el camino a un Fabra que al rato llegaría libre, en carrera, para sacar el mejor regalo de la noche.

Todo esa fiereza que había mostrado Boca en el partido de cuchilleros que le planteó a Nacional, toda la bravura, puede no tener sentido si, tras una pelota parada, se te escapa un Papelito. Pero sí tiene sentido saber que aparece un equipo, un equipo duro, granítico, que no se deja pasar por encima, que contó con la vuelta de Osvaldo. Un equipo que se aferra a los buenos resultados. Punto y Copa.

https://www.youtube.com/watch?v=Wv3y4UeqDEI

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