El show de Lavezzi en el entrenamiento y cómo reaccionó ante un chiste de Mascheran

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Como es habitual, el Pocho se mostró de muy buen humor en la práctica de la selección

Foto: LA NACION / Aníbal Greco
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HOUSTON.- Ezequiel Lavezzi está sentado en un banco viendo la práctica. Tiene los auriculares puestos, el celular en la mano y un yeso que le llega desde los dedos hasta el antebrazo izquierdo. El calor vuelve todo más tedioso en el predio Rice University donde se entrena la selección luego de la goleada ante Estados Unidos. El Pocho, de gran partido, sufrió la fractura de su codo en el segundo tiempo, por eso mira los movimientos desde afuera junto a Augusto Fernández, en un silencio armonioso que se rompe cuando aparece Javier Mascherano e señala el yeso y le pregunta: “¿Está fresquito ahí, no?”. Risas. Todo el tiempo risas. Escucha la pregunta y risas. Habla y risas.

El Pocho Lavezzi no para, ni siquiera cuando la lógica indica que debería estar caído, maldiciendo su suerte, preguntándose una y otra vez por esa maldita jugada que lo hizo caer detrás del cartel y romperse el codo. No. En la práctica de esta mañana en Houston, el que levanta al grupo, el que hace chistes, el que reparte el juego de la palabra es él.

Mientras los que ayer fueron suplentes hacen trabajos con pelota, los titulares se sentaron junto al Pocho luego de elongar. A su derecha estaba Augusto, con un termo y un mate que no tocó, Nicolás Otamendi y Marcos Rojo. A su izquierda, Gonzalo Higuaín, Ever Banega, Lionel Messi y Masche, que es el que le devuelve todos los centros cuando hace alguna gracia.

En el césped, la buena noticia llega por el gran nivel de Ángel Di María, que pudo completar la práctica, marcó tres goles y puso a fondo su operativo retorno, para llegar a punto a la final. Afuera el Pocho no tiene buenas noticias, recién mañana será evaluado por el doctor David Altcheck, en un hospital de Nueva York. Sin embargo, igual se ríe. Y hace reír.

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