El jugador de River que fue a visitar a la Virgen de Lujan por ser titular, campeón y renovación del contrato.

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Luis Olivera volvió a la Basílica de Luján para agradecer por un año bárbaro: titular, campeón y renovación del contrato hasta el 2020.

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Parece que no es sólo un dicho eso de que la fe mueve montañas y abre caminos. De hecho, Luis Olivera es uno de los tantos que puede confirmarlo por vivencia propia. “Agradecido por este hermoso año! Luján, Buenos Aires”, fue la frase que posteó el lateral izquierdo en su cuenta de Instagram, a la vez que subió una foto junto a toda su familia en la Basílica de Luján. Sí, justo el mismo día en que la dirigencia de River decidió renovarle su vínculo hasta el 30 de junio de 2020. Un regalito del cielo… La realidad es que el pibe de 17 años, nacido en Villa de Mayo, hizo méritos suficientes para estar adonde hoy está, disfrutando de su gran presente y tras haber cerrado el 2017 con su primer título oficial en Núñez: la Copa Argentina. Porque si bien arrancó el año jugando en Reserva, en junio el Muñeco Gallardo lo llevó a la pretemporada en los Estados Unidos y a partir de entonces siempre estuvo en su consideración. Más aún cuando a fines de octubre Milton Casco sufrió la rotura parcial del tendón de Aquiles izquierdo durante el 2-2 con Arsenal y el puesto quedó vacante. Ahí, el Muñeco probó primero con un enroque de posiciones (metió a Mayada de 4 y lo pasó a Moreira de 3), aunque en los últimos tres partidos del año se la jugó por un lateral izquierdo natural como Olivera. Y así fue que luego lo mantuvo en la Copa y el pibe nunca desentonó. Por el contrario, ya que incluso ganó en confianza de cara a un año en el que tendrá que volver a pelearla con el regreso de Milton.

“Vino a pedir la bendición a principio de año. Hoy pasó a agradecer. Fe, familia, sacrificio y entrega. Todas las bendiciones @LuisOlivera1998”, le escribió Diego, el sacerdote de la Basílica de Luján, en su cuenta de Twitter (@diegoelcura), a la que siguen sus compañeros Rodrigo Mora y Sebastián Driussi.

Es decir, lo de Olivera no fue casualidad y su agradecimiento a la Virgen fue parte de un trabajo en conjunto. Sin dudas tuvo una ayuda divina para vivir un año que será inolvidable.

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