EL GURU ESPIRITUAL.Te contamos que aporta Lavezzi al GRUPO y no solo ser AMIGO de Messi

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Cada entrenamiento no parece terminar si Lavezzi no es parte de algún juego. De esos juegos que marcan los climas de un plantel.

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del almuerzo. En la sobremesa de la cena. En la sobremesa de la práctica. Acá en Belo Horizonte, allá en Ezeiza o en China, donde juega. Ahí está Lavezzi. Y está, siempre, con una sonrisa. Con esa sonrisa que le hace bien a Messi. Pero que parece tener efecto sobre todos: “El grupo necesita de gente como el Pocho. Si Edgardo decidió convocarlo a pesar de su inactividad, es porque conoce lo que aporta. Nosotros estamos agradecidos de que esté acá”, dijo Zabaleta. Una frase que define la cuestionada presencia del delantero en esta convocatoria, a pesar de no estar al 100%.

Ayer fue su reencuentro con Leo. Desde la Copa América de EE.UU. que no se veían en la Selección, porque Lavezzi se recuperó ahora de su lesión y faltó a los anteriores partidos de Eliminatorias. Esa, su inactividad de cuatro meses, fue la razón por la que su presencia despertó polémica. Pero Bauza, lo dijo, buscaba esto. Verlo con Messi en el gimnasio. Verlo con Leo corriendo por la tarde. Verlo distender un partido caliente con todos los demás. Incluso, para ser parte de esas charlas grupales que el DT confía en que abrirán la puertas de la resurrección.

Cada entrenamiento no parece terminar si Lavezzi no es parte de algún juego. De esos juegos que marcan los climas de un plantel. Se vio el lunes, cuando se quedó pateando al arco con Buffarini y Correa. Y luego, a la hora de elongar, también se mostró a las carcajadas. Para el duelo visual que puede marcar el semblante de este Argentina-Brasil, el Pocho parece contrarrestar cualquier escenario de preocupación. Bilardo, seguro, lo contrataría para transmitir una imagen positiva y para mostrarle confianza al rival en un duelo que lo define todo.

Aunque el Pocho es amigo de Leo, no discrimina: para todos hay algún comentario, alguna broma, algún apodo (es el gran autor intelectual de los sobrenombres), todo lo que saque una carcajada. “A los nuevos los vuelve locos”, cuentan en la intimidad. “Parece vivir en una fiesta. Es imposible verlo triste”, cuenta otra persona que lo conoce desde hace años en Ezeiza.

Eso hace Lavezzi cuando juega y también, en estos días, cuando sabe que no va a tener ni un minuto en cancha. Es un sostén anímico, un apoyo espiritual. Anda de acá para allá. Y en especial en Cidade do Galo. El lunes, por ejemplo, estuvo en el predio el peluquero de la Selección. Varios jugadores aprovecharon para acomodar sus peinados y él, prácticamente, no se perdió ningún cambio de look. Si se cortó o no el pelo, nadie sabe. Pero él estaba ahí…

Como agregó alguien de adentro, “Pocho es muy particular, está predispuesto para todo y a veces el grupo necesita que, al levantarse, alguien lo alimente desde lo anímico. Pocho está siempre con humor, con ganas, con alegría. Y más allá de eso, es parte de la Selección. Hace un montón que está acá”.

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