El GOLEADOR que dejaba en el banco a Luis Suárez, ahora comienza a BRILLAR en Argentina

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El delantero del Ciclón vivió una jornada memorable con el primer hat-trick de su carrera; en Nacional de Montevideo, era compañero del Pistolero que en varios partidos era su suplente.

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En el final de la década del 90, Martín Cauteruccio daba sus primeros pasos en el fútbol en las inferiores de Nacional, de Uruguay. Más de 15 años después, el delantero puede asegurar que tenía un compañero de lujo: Luis Suárez, una de las estrellas de Barcelona. En el equipo de Montevideo conformaban parte de una generación 1987 histórica en las juveniles del Bolso: sobraban los goles, arrasaban rivales; completaban el quinteto de amigos inseparables Bruno Fornaroli, Mathías Cardacio y Pablo Caballero, en la actualidad todos futbolistas profesionales.

Los memoriosos, también, cuentan que Suárez era suplente de Caute, el delantero que ayer brilló en San Lorenzo y marcó por triplicado por primera vez en su carrera. Hoy, el uruguayo es un delantero reconvertido: en un 2016 que lo tiene a Blandi como centrodelantero inamovible del Ciclón -11 goles en el semestre, 21 en el año-, aprovechó las posibilidades jugando en el extremo derecho, en un papel que escapa a su posición natural.

El multifacético Cauteruccio, inclusive, disfruta su otro rol, dando el pase de gol en vez de recibirlo. Ante Arsenal y con Blandi afuera del equipo titular, el montevideano volvió a su hábitat y tuvo una actuación perfecta en el 3-1 frente al conjunto de Sergio Rondina. Algo quedó en claro en la tarde de Sarandí: el poder ofensivo de San Lorenzo no se agota en Blandi.

Posiblemente, para Cauteruccio sea un partido difícil de olvidar, no sólo por sus tres conquistas; sucede que en cada una de ellas tuvo movimientos que transformaron a sus goles en golazos. En el primero, en medio de tres defensores, ensayó unas gambetas, se hamacó y envió el disparo al ángulo del arquero Fernando Pellegrino; en el segundo, sacó un remate cruzado desde afuera del área tras un pase de Sebastián Blanco; en el tercero -otra vez a pase de Blanco- la aguantó, giró rápido y la colocó en el palo izquierdo del arquero. Inolvidable.

Apoyado en una racha que ya acumula diez partidos sin perder y sólo una derrota en el semestre, el Ciclón exhibió un apetito voraz apenas comenzado el encuentro: a los ocho minutos ya había contado con dos ocasiones concretas de gol. Un hambre que se evidenció en la semana: Diego Aguirre no se guardó nada pensando en el cruce con Palestino por la Copa Sudamericana, el próximo jueves. El DT mandó a la cancha a diez de los 11 jugadores que venían de vencer 3-1 a Godoy Cruz por la Copa Argentina, el último miércoles; la única variante fue la de Ezequiel Cerrutti por Blandi.

En Boedo viven en una maratón que posiblemente en un par de semanas los obligue a optar: San Lorenzo es el único equipo argentino que disputa tres competencias y en todas permanece expectante: torneo doméstico, Copa Argentina y Copa Sudamericana. Dentro de este contexto, Arsenal fue el segundo escalón de una serie de seis partidos en apenas 18 días, que finalizará el domingo 30 de octubre en la visita a Newell’s.

Los de Boedo volvieron a exponer su mejor versión frente a un conjunto que lo incomodó muy pocas veces y que nunca pudo mantener el ritmo. Cauteruccio capitalizó la tercera ocasión seria; antes, lo había tenido Belluschi con una serie de toques adentro del área que el volante no logró definir. Y también lo tuvo el propio uruguayo con un centro que no llegó a conectar por centímetros abajo del arco de Pellegrino. En el primer capítulo Cerutti estuvo impreciso para definir, de lo contrario la historia se hubiera cerrado en ese lapso. Al cabo, nunca hubo equivalencias: Arsenal se resignó en un puñado de minutos y careció de ideas para incomodar al rival; apenas ensayó una reacción tardía con el descuento sobre el epílogo, que no alcanzó para maquillar una actuación deslucida. El triunfo resultó otro espaldarazo para ratificar el buen momento y gracias a la jerarquía de sus individualidades San Lorenzo se terminó devorando a un equipo que todavía no ganó en el torneo y apenas suma dos unidades. Aguirre, inclusive, hizo debutar a Tomás Conechny, de 18 años.

Quizá con la idea de emular a su amigo Suárez -acostumbrado en esto de marcar tres goles en un partido-, en el cierre del juego la cabeza de Cauteruccio estaba en llevarse su pelota: su gran premio. En el vestuario se la firmaron cada uno de sus compañeros y ahora deberá buscarle un lugar en su casa.

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