Fútbol Argentino

¡El GOL AL CIELO! Además de meter el tanto del título, Esteban González también anota un gol clave el mismo día en que fallece su padre,los hinchas y jugadores lloraron ¡Mira las fotos y los videos de ese recuerdo único!

Mi Papá había tenido un infarto cerebral. Estuvo casi un año y medio internado en un hospital. Lo llevaba a casa, salíamos juntos, pero teníamos que internarlo periódicamente. No tenía muchas posibilidades de estar con nosotros, y siempre era mejor que permaneciera internado, porque de esa forma estaría mejor atendido. Eso sí, iba a visitarlo todos los días cuando salía de los entrenamientos. De lo poco que podía ver o podía pensar, mi Papá quería que le contara cómo me había ido ese día en el club. Disfrutaba cuando le relataba cómo me iba. Terminaba de escuchar y se daba vuelta porque pensaba que me estaba sacando tiempo de entrenamiento.

Un sábado yo había estado a la tarde con él. Después del hospital me fui a la concentración. Dormía con Oscar Ruggeri. Ese día me llamaron a la medianoche y me dijeron que mi Papá no estaba bien, que fuera para allá. Cuando llegué, mi hermano y mi madre me dijeron que había fallecido. Me fui a despedirlo a la morgue.

Mi hermano decidió velarlo a las 3 y enterrarlo a las 11 en el Cementerio de Flores. Eso sí, me dijo que fuera a la concentración, porque mi Papá quería verme jugar. Siempre me acompañaron con mi mamá, iban a todos lados. Su vida era verme jugar.

En ese momento lo llamé al “Tano” Antonio García Ameijenda y le dije que quería estar en el partido del día siguiente, que era contra Belgrano. Nosotros veníamos primeros junto con Gimnasia. Como estaba de suplente, le pedí por favor de estar. Me quedé en el velatorio y lo enterramos.


Fui a casa, me bañé y a las 13.40 estaba en el vestuario. El “Bambino” Veira me llevó aparte, a un rincón que se usaba para las charlas, y me preguntó qué quería hacer. Le respondí que era el día que más quería estar, porque mPapái hubiera deseado eso.

Fue un partido difícil, muy trabado. La verdad es que no recuerdo mucho porque estaba en el aire. Lo que sí recuerdo es que faltando poco para que terminara me dijeron que tenía que calentar, pero no calenté, fui directo del banco a la cancha. No me acuerdo mucho.

Hubo un tiro libre cerca del área y sentí que saltaba a cabecear con mi viejo, que él me empujaba. Era la segunda pelota que tocaba en el partido y fue adentro.

Fue una emoción muy grande, los jugadores se tiraron encima de mí para festejarlo. El referí no sabía nada y preguntó qué pasaba. El Bambino, que estaba llorando y festejando con nosotros, le contó que había fallecido mi Papá Biscay, el árbitro, se dio vuelta y salió para el medio de la cancha para dejarnos en paz durante el festejo. Ahora me viene a la memoria la cara de Oscar Ruggeri, que también estaba muy emocionado porque quería mucho a mi Papá.

A los dos segundos, en el estadio se empezó a correr la bola de lo que pasó. La hinchada empezó a cantar “Gallego, querido/ Boedo está contigo”. Ahí me enamoré de San Lorenzo y decidí que era lo mejor que me había pasado en mi carrera deportiva. Vélez también fue muy importante, porque hice 50 goles, pero lo que viví esa tarde lo llevo en el corazón. Es más, lo recuerdo y se me llenan los ojos de lágrimas. Y encima después hice el gol del campeonato, el que coronó una experiencia divina, la frutilla del postre.

Cuando me preguntan cuál fue el gol más importante de mi carrera, sin dudas fue el gol que le hice a Belgrano. El otro, contra Central y que nos dio el título, es una alegría, fue reencontrarme con mi viejo. Ahora dirijo la reserva de San Lorenzoy siempre les digo que uno no nació entrenador, que sigue siendo jugador, entonces trato de trasladarles mis vivencias a los chicos, porque a mí también me sacaron los técnicos, yo también me enojaba si no jugaba.

Tenemos muchas cosas en común, como por ejemplo dar una charla técnica y pensar que el tipo que habla no sabe nada, porque yo lo hice. Yo tuve un gran maestro que fue Carlos Griguol, que me enseñó cómo comer en un restaurante o a abrirle la puerta a una mujer para subir al auto. Cosas que van más allá del fútbol.

En cuanto a lo que pasó aquella tarde después de la muerte de mi viejo, capaz que alguno de los jugadores que dirijo lo sabe, aunque no creo. Siempre me piden anécdotas, pero no los quiero cansar con historias mías. Quiero que ellos hagan su propia historia.

El gol del Gallego gonzalez el día que el padre murio

 

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