El enojo de el Vasco por las expulsiones tras el Clasico

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Tras sufrir cinco expulsiones en los últimos dos partidos, el cuerpo técnico armó ayer reuniones grupales e individuales con los jugadores y les pidió mayor responsabilidad. A bajar un cambio.

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Caliente. Rodolfo Arruabarrena vivió el clásico desde afuera pero también terminó con los pelos de punta y la vena hinchada. No sólo por el resultado. De hecho, dejó en segundo plano la caída en el primer Súper del año pese al dolor lógico de volver a perder ante River. Tampoco fue por el desempeño del árbitro, a quien sí le apuntó la mayoría de los hinchas. El enojo del Vasco y de sus colaboradores va más allá de lo futbolístico. De los desacoples defensivos, del ritmo monocorde en la mitad de la cancha y de la falta de picante arriba. Y ayer, en la vuelta al trabajo en el predio de AFA en Ezeiza, desde el cuerpo técnico le hicieron saber su descontento a los jugadores. Fueron charlas grupales e individuales en las que se buscó que los players bajaran un cambio y sean más responsables. ¿Cumplirán su palabra? El DT quedó sorprendido por el grado de excitación y violencia con el que sus muchachos encararon el match en Mar del Plata. Lo descolocó. Y aunque cree que parte de la responsabilidad es suya por ser la cabeza del grupo y no poder frenarlos a tiempo, su fastidio con parte del plantel es grande. No al punto de tomar decisiones de raíz. Ni se le cruzó por la cabeza ni lo considera necesario. Pero sí le pareció apropiado ajustar las tuercas para que lo del sábado no se repita y mucho menos en un encuentro oficial.

“Si empezamos con 11, hay que terminar con 11. No hay excusas. No se puede terminar con ocho tipos porque no es la imagen que el club pretende en función de su historia. Debe haber una autocrítica interna y una charla profunda”, había adelantado el entrenador. Y se dio.

La postura de Arruabarrena es entendible. Porque antes de iniciar la tanda de amistosos ya le había aconsejado al plantel que no repitiera errores del verano pasado. Lo reiteró tras la derrota ante Racing (rojas a Magallán y Rolín, esta última por una patada sin pelota) y en la previa al derby. Y le salió todo al revés: fueron expulsados Silva (entrada dura a Mercado), Peruzzi (plancha a Martínez), el Cata (¿insulto a Loustau?) y Cubas se salvó de casualidad. El capitán, para colmo, volvió a hacerle gestos a la tribuna (ya lo había hecho frente a Newell’s y Racing), a metros del banco. Y Osvaldo fue otro que se fue picanteando a la gente.

El Vasco no pide imposibles. Sabe que las pulsaciones se multipiclan y que el marco muchas veces te lleva a perder la cabeza. Pero todo tiene un límite. Ahora espera que ningún jugador reciba más de una fecha de suspensión y se pierda la revancha en Mendoza (ver página 12). O, peor aún, que no puedan disputar encuentros oficiales. En ese sentido, y por suerte, la Supercopa ante San Lorenzo se pasó para el 10/2, luego del debut ante Temperley.

Tan palpable fue la bronca del Vasco que hasta la web oficial de Boca tituló el artículo de su conferencia con su textual: “Estoy muy caliente”. Y hasta Angelici lo apoyó. Ahora falta que el grupo lo banque en la cancha. El miércoles tendrá una nueva oportunidad.

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