El duro relato de la victima del acoso Lavolpe donde aparece con una toalla y quería que le JALE algo

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Ordenan detener al ex arquero mundialista argentino y DT de Boca por abuso sexual. Tiene tres días para entregarse antes de que la Policía lo vaya a buscar.

DYN44, BUENOS AIRES 29/10/06, EL DIRECTOR TECNICO DE BOCA JUNIORS, RICARDO LA VOLPE DURANTE EL PARTIDO ANTE ARGENTINOS JUNIORS.FOTO:DYN/CARLOS GRECO.

Ricardo Antonio La Volpe está nuevamente en el ojo de la tormenta, pero esta vez parece que no va a poder zafar luego de que se girara una orden de detención en su contra por un caso pendiente de abuso sexual de cuando era entrenador de las Chivas de Guadalajara en 2014.

Según informa El Sol de México, fue la Segunda Sala del Segundo Tribunal de Justicia del Estado de Jalisco el que juzgó que existen elementos suficientes para que el ex mundialista argentino (fue el tercer arquero en el título del 78) sea detenido.

 

El Bigotón cuando fue presentado en Chivas.
El ex entrenador de Boca, actualmente de vacaciones, está acusado de atentados al pudor y hostigamiento sexual en contra de Alma Belén Coronado, quien trabajaba como podóloga del Chivas en la época en que La Volpe dirigía al equipo. Tras el escándalo que se provocó en ese momento, Jorge Vergara, dueño del equipo, despidió al DT que en la Argentina atajara para Banfield y San Lorenzo por “conducta inapropiada”.

 

Por esa acusación, hace cuatro años se libró la orden de captura contra el técnico quien, a partir de recursos presentados ante la Justicia, logró evadirla. Hasta que una nueva revisión en estos días generó que quedara firme.

Belén Coronado, la acusadora.

La Volpe tiene tres días para presentarse ante el Juzgado séptimo de lo Penal del Primer Partido Judicial del Estado de Jalisco. Si no, lo irán a buscar para detenerlo.

En su momento, Belén Coronado declaró ​que La Volpe había entrado a su consultorio solamente tapado con una toalla y y le dijo: “Tócame, tócame, ¿o qué, te da miedo?”. La podóloga acusó: “Jalaba mi mano hacia su pene. En el forcejeo logró que mi mano rozara su pene, sin que yo tuviera la intención de algún tipo de intimidad sexual. Logré zafarme, se levantó del sillón y en la puerta del consultorio me dijo: ‘todo bien’. Ya no quise contestarle y se retiró”.