El día que el Rojo de Avellaneda bailó al Real Madrid

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Comenzaba la gira de Independiente de Avellaneda por algunos países de Europa y era todo un dilema. Eran tiempos sin TV, sin medios electrónicos que permitieran ver las imágenes previas de los futuros rivales. Además, el fútbol argentino se movía sólo por terrenos sudamericanos. El 8 de diciembre de 1953 en el estadio Chamartín, del Real Madrid, se presentaron los Rojos. Y unos meses antes, en setiembre, había llegado al equipo blanco el delantero argentino Alfredo Di Stéfano. A partir de ahí consiguieron ganar ocho de las siguientes once ligas (en 1954, 1955, 1957, 1958, 1961, 1962, 1963 y 1964) y un Campeonato de España-Copa del Generalísimo (en 1962), y cinco copas de Campeones de Europa consecutivas (del ’55 al ’60), situándose como el equipo referencia, a batir en España y Europa.

El equipo de Avellaneda salió a la cancha con Abraham, Barrasa, Violini, Emilio Varacka, Arias, José Varacha y jugó la delantera que salía de memoria: Rodolfo Michelli, Carlos Cecconato, Lacasia (después entró Ricardo Bonelli), Ernesto Grillo y Osvaldo Cruz (juntos jugaron también en la Selección nacional).
Para Real Madrid jugaron Pazos; Navarro, Oliva, Alonso. Becerril; Zárraga, Joseito (Atienza), Rodríguez, Di Stéfano, Molowny (Pérez Payá) y Gento.

El diario ABC trató de explicar el juego del Rojo: “Los argentinos se mostraron siempre más rápidos que los madrileños y siendo unos artistas del toque del balón, supieron prescindir de su juego característico, y en lugar de llevar la pelota pegada a la bota, como es su costumbre, la desplazaron casi sin toques previos, en pases profundos hechos a la zona vacía”.

Ni los periodistas ni los 50.000 espectadores que estaban en el estadio de Madrid, podrían entender lo que pasaba. Trataban de explicar: “Vimos la clase de ‘WM’, que jugaban los argentinos”. Mientras en la cancha había una superioridad notoria de Independiente sobre el equipo que hizo historia. Y comenzaron los goles el primero a los 13′ con Oliva y Navarro fuera de sitio, papando moscas, olvidando al extremo Michelli que remató y el rebote fue para Grillo que convirtió. El segundo llegó de una falla absurda de Oliva que permitió el centro de Michelli y el cabezazo de Bonelli (había sustituido a Lacasia).

“Los goles en la segunda parte, uno a los tres minutos logrado por Grillo, otro hecho por Cecconatto y los otros dos de Michelli fueron de aurora boreal por la inoperancia defensiva del Real Madrid”, dijo el diario ABC.

El 6 a 0 que le estampó Independiente a Real Madrid ha quedado como una de las goleadas más significativas de las historia.

El diario La Vanguardia publicó: “¿Ah! Si Grillo quisiera jugarla. Y Grillo quiso –¡y de qué forma, amigos míos!– y ahí está el 6-0 rotundo sobre el equipo español que marcha a la cabeza de nuestra primera división de Liga. Grillo jugó y jugaron sus diez compañeros”.

Y publicó también: “Sentíamos el gozo natural de ver sobre el césped un juego bello, trenzado a veces, otras individualista, pero efectivo siempre. Una buena forma física y un perfecto dominio del balón, Sentíamos también –¿por qué no decirlo?– el gozo de ver triunfar al hombre sobre el sistema, a la técnica sobre la táctica. Esa ya por desgracia casi olvidado en nuestros campos”.

Los Rojos continuaron triunfando en Valencia y en Atlético de Madrid y con un empate en Sevilla. También ganaron un cuadrangular en Lisboa, Portugal, con la presencia de Sporting Lisboa, Benfica y Boca Juniors. Los dos equipos argentinos vencieron a los portugueses, pero el Rojo tuvo mejor diferencia de gol. Le hizo un contundente 8 a 1 a Sporting. La gira continuó en enero y llegaron algunas derrotas, pero el 6-0 al Real Madrid fue el hecho más relevante, porque ese equipo español se hizo casi imbatible y es el más ganador de la historia de los Merengues. Y el Rojo lo bailó.

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