El chapista que se ganó el corazón de los futbolistas de Lanús

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El Club Atlético Lanús jugará esta noche el partido más importante en toda su historia: el encuentro de vuelta de la final de la Copa Libertadores 2017. Cada hincha del Grana​ se siente de manera especial por vivir este hermoso momento. Sin embargo, hay un hincha en particular que brilla por encima del resto: Ezequiel Javier Amarotti es uno de los dueños del taller automovilístico que lleva su nombre y, además, se autodenomina “el chapista oficial” de los futbolistas del Granate.

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“Es algo raro, inédito. Me hacen notas, pero para revistas y programas de automóviles”, comenzó de forma curiosa la entrevista un personaje que tiene un vínculo más allá de lo laboral con los jugadores del equipo del Sur. “Yo destaco su humildad. Hablamos siempre por whatsapp, nos reunimos a tomar mate y hacemos asados en el taller”, reveló Ezequiel sobre su vínculo con los futbolistas.

-¿Cómo conociste a los jugadores de Lanús?

-Hace cinco años por intermedio del fallecido Barisone, Marchesín (que está en México) y el Pulpo González (hoy en Racing). Ellos me recomendaron y con el transcurso del tiempo fui ganándome la confianza de los otros futbolistas. Cuando peleamos el campeonato con San Lorenzo, el año pasado, hicimos una movida importante en el barrio con amigos comerciantes: todas las semanas llevábamos discos, parrillas, televisores y yerba para motivar a los jugadores. Y me decían Caruso Lombardi (risas)…

-¿Quién es el más quisquilloso a la hora de cuidar el coche?

-Román Martínez, sin dudas. Es el más estético del plantel junto al Laucha Acosta.

La cómica anécdota con José Sand
El chapista de los jugadores reveló algo ocurrido hace poco: “Sand chocó su camioneta. Es muy grande, no había espacio físico en el taller y terminé arreglándola en la vereda porque la necesitaba de urgencia. Pepe estaba ajustando el paragolpe delantero con uno de los mecánicos abajo y la gente del barrio me decía: “¡Amarotti, vos solo haces trabajar a Sand!”. Y muchacho lo cagó a pedos (sic): “¡Dale, José! ¿¡No ves que no puedo poner el tornillo!?”, y Pepe le respondió: “Pero Beto, yo soy jugador de fútbol, no mecánico”. Entonces Beto le retrucó: “¡Bueno, agarralo bien fuerte, como si fuese la pelota!”.

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