¡Destruido y avergonzando! Conoce los momentos de Higuian en el vestuario post derrota,como esta de ánimos y no regreso al país con sus compañeros ¿FIN?

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destruido y avergonzado, un Higuaín que deberá convivir con un estigma difícil de sacarse de encima no regresó al país con sus compañeros. ¿A la Selección vuelve?

 Se hizo humo

Ni siquiera se quiere bañar. Está sentado en el vestuario, con los ojos hinchados, como una continuidad de lo que le sucedió en Río de Janeiro y en Santiago de Chile. No hay nadie que lo pueda consolar. Gonzalo Higuaín se siente culpable y ni siquiera se quiere cambiar. Varios de los que lo conocen de cuando decidió jugar para Argentina y desistir de defender los colores de Francia (nació en Brest), lo convencen, le dicen que la vida continúa y logran que se cambie, que se meta abajo del agua… El Pipita no quiere ver la luz. Ni la gente. Fue uno de los jugadores que se quedaron en Estados Unidos, uno de los cinco que no regresaron en el vuelo chárter (tampoco lo hicieron Romero, Mercado, Augusto y Banega). Su decisión fue de último momento, tanto que nadie sabía que se quedaba en Nueva Jersey. Siente vergüenza (deportiva) y ni siquiera salió a despedir a sus compañeros a la calle, algo que sí hicieron Chiquito, Augusto y Mercado. El grupito de hinchas que alentaban y la guardia periodística fueron demasiada exposición para el 9 por el que se pelean varios de los clubes poderosos del mundo. No quería ver a nadie, no quería que nadie lo viera. Y su imagen partiendo ayer por la tarde en un auto, solo desde el hotel, habla de la tristeza hecha persona, de un hombre que está destruido.

 

A Gonzalo le costó mucho recuperarse anímicamente de sus errores en las finales anteriores. Y el mejor ejemplo es que tras la Copa América de Chile no fue a la gira de EE.UU. por una pequeña gripe, algo que le costó el reto de Martino en privado y una ausencia (como escarmiento) en el comienzo de las Eliminatorias. La remó otra vez, le ganó la pulseada a Agüero para ver quién arrancaba como titular y parecía que esta vez se le daba a él (y a todos). Venía pisando fuerte en la Copa, haciendo goles en los partidos de mano a mano, pero ante Chile volvió a fallar en una situación inmejorable. Quizás tuvo demasiado tiempo para pensar, para elegir y ahí le bajaron los fantasmas del 2014 y del 2015.

Ahora sabe que deberá vivir con esta condena futbolística y, por eso, es otro de los jugadores que no sabe qué harán con su futuro en la Selección. Verse ridiculizado en las redes sociales debe ser muy fuerte para el último goleador del Calcio. Tiene un estigma que será difícil sacarse de encima: está en la foto de las tres finales con la jugada más importante y eligiendo siempre de manera desacertada.

Ahora bien: si no es el Pipa, ¿quién? Agüero también viene desperdiciando posibilidades en cadena: no logra completar bien un partido trascendente. Tevez está en el cuarto de hora final porque sus mejores años ya pasaron, aunque en la Selección nunca rindió como en los clubes, salvo en el 2004. Y, entonces, hay que mirar a la renovación. Y la renovación aún está un poquito verde. Dybala pinta bien, pero tiene un puñado de minutos en la Mayor y casi nula experiencia en Juveniles. Icardi tiene pasta de 9 de área (el más parecido al Pipita), pero su vida personal, por ahora, le quita chances. Y detrás también están Vietto, Calleri, Ruben…

¿El cuento de la buena Pipa tuvo su capítulo final o en Rusia 2018 tendrá un desenlace distinto?

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