De GRAN FUTURO en el fútbol a ASESINO: la historia del chico que mató a una mujer de El Palomar, Argentina

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Se trata de Leandro “El Pony” Chazarreta. Tiene 18 años, estuvo a punto de llegar a la Primera de Almagro y ahora lo acusan de matar a Miriam Coppolillo

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Leandro “El Pony” Chazarreta comenzó a jugar en el club Almagro a los seis años. Hizo el baby fútbol completo y luego pasó a cancha de once, donde jugaba de enganche, con la 10. Era el “distinto”. Los que lo vieron jugar aseguran que pateaba los tiros libres como Juan Román Riquelme y que sacarle la pelota era casi imposible. El fútbol era su vida e incluso estuvo a un paso de llegar a Primera. Sin embargo, esta promesa del fútbol decidió tomar otro camino y hoy su historia está marcada por el delito y la muerte.

El joven fue detenido esta semana, acusado de matar a Miriam Amelia Coppolillo (60), la vecina de El Palomar (Morón) que fue baleada el viernes pasado cuando salía a comer junto a su marido para festejar su cumpleaños. En el allanamiento a su casa, al “Pony” le encontraron un chaleco antibalas y una pistola calibre 40. Junto con otro adolescente de 17 años que también fue arrestado, sería uno de los responsables del crimen de la mujer.

De acuerdo con la investigación, Leandro Chazarreta es parte de un grupo de ladrones conocidos como “La banda del monoblock 17”, una organización que se dedica al robo de autos y celulares y que tiene atemorizado al barrio Carlos Gardel y varias zonas del oeste del Conurbano. Son conocidos en los juzgados de Morón y la banda cuenta con un amplio historial delictivo.

¿Pero cómo es que este joven que pintaba para figurar en las páginas deportivas terminó siendo uno de los protagonistas de la sección policial de los diarios? Durante toda su estadía en el club, Chazarreta dejó de jugar por algunos breves períodos. Su vida siempre estuvo signada por la pobreza y el delito. Y a pesar de los intensos esfuerzos de la institución deportiva para que se alejara de la “mala vida” y se enfocara en la pelota, el joven eligió otro camino.

“Pibe ¿vos qué querés para tu vida? ¿La pistola o la pelota?Si es la pistola, te vas de acá. Si es la pelota, tomá la responsabilidad que vas a jugar… te sobran condiciones”, le dijo en alguna oportunidad Daniel Rodríguez, entrenador de la sexta división del club. “Tenía locura por jugar a la pelota. La rompía… hizo varios goles de tiro libre”, dijo el técnico al diarioClarín.

La foto que Miriam compartió en Facebook por el cumpleaños de su esposo. (Facebook Miriam Coppolillo)
La foto que Miriam compartió en Facebook por el cumpleaños de su esposo. (Facebook Miriam Coppolillo)

Por su situación económica y social, Almagro lo becó desde niño. Durante casi 12 años deleitó a los entrenadores y sorprendió a sus compañeros por su capacidad técnica. Pero el mundo del hampa y la violencia siempre estuvieron en su entorno. En 2013 recibió un disparo y tuvo que parar. Logró recuperarse y volvió a las canchas. Pero en 2014 volvió a dejar el fútbol. Lo acusaron de un homicidio e ingresó a un instituto de menores. Después se comprobó que no tenía nada que ver y fue liberado. Los entrenadores y sus compañeros se comprometieron a recibirlo de vuelta sin mayores problemas y sin hacerle preguntas.

Jugó durante nueve meses en 2015, pero otra vez desapareció. En esta oportunidad no lo volvieron a ver por el club. “Ya nos habíamos enterado de que no estaba durmiendo en su casa porque andaba en problemas. Jugaba muy bien.Miguel Ángel Tojo, que había sido el entrenador Sub 17 de la Selección, cuando fue coordinador de nuestro club decía que ‘Pony’ era su favorito, y al que más futuro le veía”, dijo Matías Lafalce, directivo a cargo del Fútbol Amateur.

Hacia el final del año pasado, uno de sus entrenadores se metió en el monoblock 17 y lo buscó. Fue dos veces. “Vení al club; volvé que te vamos a dar una mano. Sabemos que andás en cosas malas, pero con nosotros te podés rescatar”, le dijo delante de sus compañeros. “Pony” lo escuchó, pero nunca apareció.

En enero pasado estuvo internado en el hospital Posadas porque recibió un tiro en uno de sus tobillos. El entrenador fue a visitarlo y le dijo que lo recibirían de vuelta en el club. Nuevamente ignoró el ofrecimiento. Lo último que supieron antes de su detención fue que el papá, preocupado por la vida que estaba llevando su hijo en el barrio, decidió alquilar una casa en el Palomar y mudarse. El joven no lo hizo y hoy está detenido, acusado de matar a una mujer.

En su perfil de Facebook “El Pony” solía subir fotos de su época de jugador. “¿Quién me va a quitar el sueño de ser futbolista?”, “No quiero ser una estrella; prefiero ser un buen ejemplo”, escribió en la red social.

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