D’alessandro que volvio para ganar La libertadores dejo todo pero no pudo ¿tendra revancha?

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Volvió para ganar la Copa y lo dio todo, pero D’Alessandro sigue con esa espina clavada. A los 35 el tiempo corre: ¿tendrá otra chance?

El gesto lo dice todo. Alguna lágrima también asoma...

Siendo como es él y después de venir a lo que vino, cuesta imaginar que para Andrés D’Alessandro el consuelo de la buena actuación, las 19 jugadas de gol, el milagro del arquero Azcona y hasta los aplausos de la gente al final alcance para amortiguar la desazón. El gusto a poco de la desilusión no es fácil de digerir.

El Cabezón volvió para completar el último casillero pendiente de su extraordinaria carrera: ganar una Libertadores con River. En su primer ciclo en el club llegó cuatro años tarde: cuando el Millo ganó la Copa de 1996, apenas tenía 15 años y recién debutó en Primera en 2000; y por esas cosas del fútbol su regreso vino seis meses después de la Libertadores 2015. ¿Tendrá otra chance, otra moneda en el aire? Con los huesos todavía enteros pero cansados por el trajín de tanta cancha recorrida, D’Alessandro acusa 35 en el DNI y el número se siente. El contrato con River termina con el 2016 y si el equipo de Gallardo no gana la Copa Argentina no lo tendrá en la próxima Libertadores. Es demasiado pronto para hacer especulaciones, pero el reloj corre para todos…

Desde el esfuerzo y el compromiso, difícil que alguien tenga algo que reprocharle al Cabezón. Corrió como corría en el equipo de Ramón, allá lejos y hace tiempo. Tanto, que en el segundo tiempo terminó persiguiendo a un rival contra la raya y la sacó al corner… Además, pidió la pelota siempre, pero no siempre resolvió acorde con su calidad y sus antecedentes. Aún así, fue el que le dio el pase gol que Alonso falló de volea, y metió un fierrazo de zurda en el travesaño, con el arquero rival vencido, después de que Alario le bajara la pelota con el pecho.

Si en el partido de ida Marcelo Gallardo tomó la decisión de sacarlo en el segundo tiempo, esta vez no había manera… A D’Alessandro le costó su reinserción en River y en el fútbol argentino. Se fue del Inter de Porto Alegre con el aura de los próceres, después, ahí sí, de ganar la Copa de 2010 y la Sudamericana de 2008, además de siete títulos locales. No sería loco de imaginar que D’Alessandro sería capaz de cambiar todos esos títulos por el que vino a buscar. Tendrá que intentarlo otra vez.

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