D’alessadro eligió a una JOYITA de las inferiores de River como su reemplazante y lo bendijo

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D’Alessandro le dio la bendición al pibito en su adiós: “Si hay alguien en quien me reflejo, es Tomi”.

Hay un pibito que es igual a vos. Zurdito y le encanta pisarla. Es un D’Alessandrito”. Pocos días llevaba el Cabezón como nuevo jugador de River cuando le empezaron a hablar de un tal Tomás Andrade. Tanto le dijeron que se acercó a mirar las prácticas de la Reserva y se dio cuenta de que era tal cual se lo habían contado. El juvenil, por supuesto, aprovechó la oportunidad para sacarse una foto con su ídolo. Lo que no se imaginaron ninguno de los dos fue que unos meses adelante iban a estar compartiendo una de las habitaciones en la concentración del Monumental. “Para mí es un orgullo que diga que soy su referente”, comentó el zurdo que volvió a Porto Alegre antes de dejarle su bendición al que sueña con ser su sucesor: “Es un chico que le puede dar mucho al club. Si hay alguien en quien me reflejo, es Tomi. Es zurdo igual que yo”.

D’Alessandro reapareció públicamente tras su partida a Inter de Porto Alegre en una entrevista que le dio al sitio oficial de River y allí contó que durante esas horas de compartir la habitación hubo muchas charlas entre ellos. “Siempre traté de hablarle y él se acercó a mí. A veces somos ejemplo para un jugador o para una persona y por eso hay que ser conscientes de lo que hablamos y de lo que hacemos”, comentó Andrés, quien reiteró que se fue de Núñez con una “felicidad inmensa” porque este 2016 que vivió con la camiseta de River fue mejor de lo que esperaba: “Este año en River fue espectacular, superó mis expectativas. Haber vuelto y haber sido campeón de dos títulos… De un título internacional, no el más importante, pero ser parte de una Recopa y ganar la primera Copa Argentina para el club, dejándolo en la Libertadores… No puedo pedir más”. De ahí que se fue “muy contento y muy feliz”, aunque también se puso nostálgico y confesó sentir “un poco de tristeza por irme del club que me formó y me dio todo. Me deja tranquilo que el hincha valoró mi vuelta. Me llevo los aplausos en el superclásico y en la final de la Copa”.

Si bien esta segunda etapa del Cabezón en Núñez no fue tan larga, las vueltas olímpicas lo conmovieron. En su primer capítulo millonario había festejado tres títulos locales y ahora le agregó la Recopa y la Copa Argentina que lo marcaron al punto que pronto estarán en su piel: “Me voy a hacer algún tatuaje de River. Tenía pensado hacerme la Recopa, pero me haré los dos títulos que tuve la suerte de ganar en mi vuelta. River es diferente para mí. Yo no hubiese jugado en Inter si River no me hubiese abierto las puertas al mundo del fútbol. Ya me haré los tatuajes, se merece un homenaje”.

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