Con un golazo y con el corazón, el Atlético ganó la primera batalla

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Y al final, el Cholo ganó la batalla del Calderón, esa en la que él mismo había manifestado que “no importa la cantidad de soldados sino la manera de utilizarlos”. El mensaje lo entendió a la perfección Saúl Iñíguez, que transcurridos apenas 11 minutos de la contienda, rompió filas y se adentró en el campo enemigo, esquivando rivales como si fueran postes y disparando un tiro certero, que venció la resistencia de Neuer, la última barrera de la portería del Bayern.

Tras la heroica, fue tiempo de la estrategia, y los soldados de Simeone se replegaron formando un escudo irrompible que apenas sufría rasguños con tiros lejanos. Pero avanzada la batalla, la estructura defensiva se fue desgastando, y los lanceros veloces de Guardiola comenzaron a filtrarse por izquierda y por derecha, dándole cada vez más trabajo a un Oblak que siempre respondió a la altura de las circunstancias.

El Atlético volvió a adentrarse, entonces, en una misión heroica y resistió con lo que pudo los golpes constantes del rival, incluso pudo rematarlo con avances aislados queexplotaron cerca de la red de Neuer. Hasta que sonó el silbato que puso fin a la contienday los colchoneros cumplieron con ese objetivo donde no importaba nada más que ganar, para viajar a Munich con una ventaja que tratarán de defender con el cuchillo entre los dientes. Errado es contar el fútbol como si fuera una guerra, pero dicen que la historia la cuentan los vencedores, y ésta vez tocó darle la razón al Cholo.

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