Carrizo con un golazo le volvió a dar vida a Boca en La Libertadores ¡Mira los goles y el resumen!

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Carrizo le devolvió el alma a Boca en la última jugada con un zapatazo espectacular y un punto que a futuro vale oro. Enorme segundo tiempo del equipo de los mellizos en la altura de La Paz.

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¡Enorme, Boca! ¡Enorme! ¿Cuánto dice que vale este empate? ¡¿Un punto?! No, qué punto ni qué punto: este 1-1 contra el Bolívar casi casi vale la clasificación.

A ver si me explico… Los empates contra Deportivo Cali en Colombia y Racing en la Bombonera lo habían condicionado. Con apenas dos puntos casi que resultaba una obligación sumar en la altura de La Paz. De no haberlo hecho habría hipotecado su futuro en la Copa: no sólo hubiera necesitado ganar sí o sí los dos partidos que le quedan de local (vs. Bolívar y Cali) sino que también -dependiendo de los resultados- podría haberse visto obligado a tener que raspar al menos un punto de la siempre complicada cancha de Racing. Por eso ese agónico zapatazo de Carrizo vale tanto: lo salvó de una que pintaba negra…

Es cierto que a 3.600 metros no se puede correr. No si no se está acostumbrado a hacerlo en la altura. Por eso no queda otra que ser inteligente para jugar, mover la pelota y siempre que se pueda evitar los piques largos. El tema es que Boca le costó muchísimo adueñarse de ella. Y consecuentemente tuvo que correr para recuperarla. Entonces Gago se pinchó, el Cata se lesionó y Bolívar facturó. ¿Cómo? A través de la receta que terminó dándole el empate a Boca: el bombazo de afuera.

Antes de que Erwin Saavedra sacara ese derechazo Boca había tenido alguna situación de gol en los pies de Chávez. Y después del 1-0 parcial tuvo el empate en los de Gago. Pero, lógico, le pasó lo que le viene pasando desde que se quedó sin 9: no pudo concretar y estuvo a punto de pagarlo con la derrota. ¿Merecida? No, para nada: aun falto de aire y con todas las complicaciones que trae la altura, el equipo de los mellizos le hizo partido al mismo Bolívar que goleó 5-0 al Cali con el que Boca empató en Colombia.

En total fueron seis las situaciones que generó: esas dos del primer tiempo, la del gol de Carrizo, una que le sacaron a Tevez y dos de Palacios, que entró bien más allá de que no la haya metido. Esa tarea quedó en manos del Pachi, que se tuvo fe y lo hizo. Y desató el festejo de Boca. El del poroto de oro. Y también el de lo que puede ser el punto de partida de la era Barros Schelotto.

https://www.youtube.com/watch?v=MzgAhQMMby8

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