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Cappa: “Si Brad Pitt le sirve al negocio va a ser el entrenador de Argentina”

De paso por Buenos Aires, el técnico analizó el fútbol argentino, la AFA, el peso del capitalismo en el juego y la realidad de la Selección de España.

-¿A qué le tenés miedo?
-A muchas cosas. A los aviones, a las enfermedades, a la muerte. Pero a lo que nunca le tuve miedo es al fútbol.

A Ángel Cappa le asombra pero no le asombra. Anda con tos porque en España hacía calor y en Buenos Aires hace un frío insoportable, pero, aunque ya no sea entrenador porque entiende que hay que dejarle lugar a las nuevas generaciones , ni la carraspera ni el tiempo le borran las convicciones. Un amigo le pregunta si su llegada a Argentina tiene que ver con la Comisión Normalizadora de la FIFA y se muere de la risa: otros cuidarían qué decir y no señalarían a ningún sujeto, pero él no lo duda y, aunque viva en Madrid, no tiene miedo de decir que todos estos dirigentes le hacen tan mal al fútbol como Florentino Pérez al Real Madrid.

Incluso va más y no anda en medias tintas: no le echa la culpa al desorden, y, mientras revuelve un cucharita en una taza de té y tras realizar una enorme investigación con su hija María que se volverá libro, habiendo leído minuciosamente montones de contratos y documentos de FIFA, dice que es culpa del capitalismo.

Pero no puede evitarlo: el fútbol lo enamora.

Entonces, se justifica que su estampa no es más que la de muchos grandes hombres y mujeres de este mundo: todo gran crítico guarda una enorme ilusión. Por eso le asombra lo que asume que no debiera asombrarle: “A pesar de que esté Macri y la gente tenga cada vez menos plata, es impresionante cómo siguen llenándose los teatros y la propuesta artística en esta ciudad no para”.

-¿Y por qué hay tanta gente en el fútbol que tiene miedo?
-A los dirigentes que en este momento están discutiendo el destino del fútbol argentino lo que menos les importa es el juego. Están discutiendo poder y, sobre todo, plata. Cómo repartírsela. No entre los clubes: entre ellos. No es algo, claro, que pase sólo en Argentina sino que sucede en el mundo. Parecieran salir todos de la misma escuela. Los jugadores tienen ilusión, sueños y miedo. Los dirigentes sólo tienen miedo: en cuanto los hinchas apuntan contra el entrenador, el tipo lo echa. No quiere problemas: es decir, le tiene miedo a los problemas.

-¿Ves miedo en el fútbol argentino?
-Veo, en realidad, que no hay un sólo proyecto en favor del juego y que todo se hace en función del dinero.

-¿Y qué es lo que intenta normalizar la FIFA en Argentina, entonces?
-Cómo va a normalizar algo la FIFA. Yo digo que, a medida que el negocio intervino, y empezó a dominar la escena, en el fútbol y en los deportes en general, todo empeoró. Pero no es de la nada. Cuando hay mucho dinero, hay corrupción, porque la acumulación esa es la esencia del capitalismo y, sobre todo, del neoliberalismo. Nada salió de la nada.

-Entonces no tiene salida.
-Bueno, hay otros países que tienen otro criterio como Alemania, donde intervino el gobierno a favor del buen juego, hicieron estadios cómodos, mejoraron el juego, bajaron las entradas. Dentro del capitalismo, de todas maneras, se puede no ser ladrón, no hace falta ser socialista para no ser ladrón. Pero estamos gobernados por la FIFA, que es una entidad corrupta, entonces sí, es muy complicado.

-En relación a los entrenadores, ¿la decisión de que Real Madrid echara a Rafa Benítez el año pasado, apenas comenzada la temporada, universaliza este funcionamiento?
-Yo creo que los dirigentes hacen, y les importa, solamente su negocio. Florentino Pérez no tiene un pensamiento sobre el juego y por eso Real Madrid no tiene una identidad. Él es funcional a las circunstancias que sostienen el negocio y el negocio entiende que lo único que importa es ganar. No en el fútbol: en la vida. El capitalismo dice que si tenés plata sos winner y si no sos looser. El fútbol exhibe eso y transforma esa acumulación en sinónimo de éxito. Entonces, Florentino se cuida. Tuvo miedo y echó a Benítez. Como no le importa el juego, llevó a Zidane sin saber qué piensa Zidane del juego, pero como necesitaba protegerse, claro, contrató a un ídolo que le funciona como una coraza.

-¿El resultadismo, entonces, es culpa del negocio?
-Es que el resultadismo está basado en algo que es insólito porque, como dijo Bielsa, esto es un juego donde casi siempre vamos a perder porque ganar gana uno solo. Hay gente que se mofa de otros por ser el segundo mejor. Casi nadie analiza cómo juega Argentina. Se dice que perdió tres finales perdidas, pero no se piensa en por qué. Los dirigentes, seguro, no se ocupan de eso. El comienzo y el final de este razonamiento está en la plata, no en el juego. Por eso, si Brad Pitt le sirve al negocio va a ser el entrenador de Argentina. Los resultadistas son curiosos porque, si hablamos de resultados, llegar a tres finales, es excelente. Yo me acuerdo de una reflexión de Cruyff que decía que un equipo puede llegar a la final y puede ganar o perder, pero la clave es llegar hasta ahí: una final es un éxito. Lo que es objetable de Argentina es el juego. Porque, sin dudas, perdió identidad, como Brasil. Lo de Brasil es peor. Pero si a Argentina le ponés una remera roja no se sabe si es Noruega o Finlandia porque ya no juega a lo que éramos. Aunque es difícil llevar una idea a una Selección.

-¿Por qué?
-Hay muchos argumentos para justificar eso. Pero pensemos que los equipos que funcionaron bien fueron Alemania y España, con la base prácticamente de dos equipos, el Bayern Munich y el Barcelona. Eso es porque no tienen tiempo para trabajar la verdad y porque sostienen un proyecto.

-Ahora Vicente del Bosque dejó de ser el entrenador de España, pero seguirá ligado al equipo.
-Estuve con Vicente del Bosque hace poco. Yo hablaba con él de lo importante que es que siga estando. A partir de Luis Aragonés, España no sólo ha ganado títulos: ha ganado prestigio. Hay jugadores y entrenadores españoles en todas partes del mundo y eso era algo que no existía. Es necesario que siga y, por eso, todavía no le encontraron lugar, pero seguirá.

-¿Por qué es importante que siga él?
– Es un tipo muy tranquilo. Muy reflexivo. Él ya sabe que esa manera de observar el juego, en España, sigue siendo contracultural, a pesar de los éxitos que ha tenido. La cultura dominante es la del esfuerzo, no del talento. Se sobrevalora el esfuerzo en todo el mundo. Hay muchos entrenadores que dicen: “El esfuerzo no se negocia”. Y por qué el talento o el buen juego se negocia. Yo le pregunté a Cruyff, una vez, por qué había tan pocos entrenadores adheridos a la idea del buen juego y él me respondió muy simple: “Porque hay que saber”.

-¿Por qué si el fútbol está tan destruido siguen saliendo jugadores?
-Es un verdadero milagro. Como cantaba Eladia Blazquez, es “a pesar de todo”. Eso de la historia que uno lleva en los genes es cierto. Si no, es inexplicable. Por ahí, sale un pibe como Lo Celso y decís: “¿De dónde salió?”. La mayoría tiene que luchar contra los entrenadores que los forman y salen a pesar de todo. Pero salen.

-¿Y Messi?
-Messi es un genio. Pero a su genialidad le ha incorporado cosas del juego, conocimiento. Ha crecido muchísimo como jugador. Ha dejado de ser solamente un goleador, como es Cristiano Ronaldo. Messi tiene un desarrollo más amplio en la cancha, no sólo el gol. Ronaldo tiene veinte jugadores mejores que él en la historia del Real Madrid, mismo Zidane era mejor, pero es el mejor goleador que vi ahí. Hace goles de cualquier manera.

-¿Qué pensás de los que critican a Messi por no ganar?
– Me parece correcto el razonamiento de la gente: en una mediocridad tan grande, el que sobra es Messi. Cómo vamos a objetar a Messi. Aún sin brillar en Argentina, porque es difícil brillar en ese contexto, Messi es determinante para la Selección. Sin Messi, probablemente, no hubiera pasado la primera ronda del Mundial de Brasil. Sin Messi, quizás no hubiera llegado a la final de estas dos Copa América.

-¿Quién tiene que ser el director técnico de Argentina?
-No soy quién para decir eso. Pero creo que tenemos que pensar cómo queremos que juegue Argentina y después elegimos entrenador. No se puede ir de Sampaoli a Simeone. Simeone es un excelente entrenador, que ha tenido un éxito admirable, que ha cambiado la historia del Atlético Madrid, pero no es mi idea. A veces, el entrenador tiene que ver y a veces no con la identidad de un equipo. Y la identidad quiere decir ser como uno es. Entonces, quizás, hay que recordar qué era el fútbol argentino y eso es muy diferente a pensar en cómo hacer del fútbol argentino solamente un negocio.

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