BOMBA.Mira cual es la mayor espina de D’alessadro en River que puede terminar hoy en la final

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D’Alessandro se prepara al máximo para sacarse una espina: quiere sumar una estrella internacional con River. La final de la Recopa puede ser el punto de partida para dejar su marca en los cuatro meses que le quedan del préstamo.

D'Alessandro tiene la idea fija...
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“Volví para ganar cosas. Ese es el objetivo y trataremos de conseguir los objetivos grupales en estos seis meses. Y a nivel personal la meta también es ganar algún título y demostrar que no volví al pedo”.

Andrés D’Alessandro cuenta las horas para que llegue el jueves y se haga de noche. Ese partido, la revancha para ver quién se queda con la Recopa, es la posibilidad de empezar a cumplir con las metas que se puso cuando volvió a Núñez. Su máximo deseo era levantar y besar la Libertadores, como lo había hecho su amigo Cavenaghi. No pudo ser. Culpa de Librado Azcona, ese arquero casi imbatible en el Monumental que días después se comió cuatro goles y le hizo agarrar más bronca aún al Cabezón. Entonces, ya pasada y digerida esa frustración, el 22 tendrá ante Independiente Santa Fe la chance de ser campeón otra vez con la camiseta de River, la chance de tener su primera estrella internacional con la camiseta que se formó, la chance de demostrar para qué volvió y callar los cuestionamientos que, obviamente, no le gustan. Y lo dijo bien clarito en una entrevista con durante la reciente pretemporada.

Su currículum ya tiene tres títulos con la banda roja cruzándole el pecho. El primero fue el Clausura 2000, cuando recién aparecía en Primera. Luego llegaron los Clausuras 2002 y 2003 donde sí fue gran protagonista de los equipos de Ramón Díaz primero y del ingeniero Pellegrini después. Fue en ese momento cuando le quedó la espina con las copas, en un River que tenía plantel para pelearlas, pero no pudo cumplir ese sueño. Y desde entonces que le quedó la cuenta pendiente. Pasó más de una década mientras llevó su fútbol por Europa y Brasil hasta el regreso que se dio en enero pasado con la intención de tachar esa meta. De ahí el valor emocional que carga en esta final de la Recopa.

Ser determinante en la cancha también es parte del desafío de D’Alessandro. Durante el primer semestre, dos desgarros no le permitieron jugar con continuidad. Por eso, aprovechó la pretemporada para ponerse a punto tanto como Gallardo para armar el equipo. Y quiere trasladar toda esa preparación a la hora de pisar el césped y agarrar la pelota para destacarse en el funcionamiento colectivo. El Cabezón sabe que en la cancha todavía no alcanzó su mejor rendimiento y es parte de su búsqueda la de empezar a despegar para que éste sea su semestre.

Cada vez que puede remarca que no quiere pensar más allá de diciembre porque no sabe qué pasará después. Sin embargo, al préstamo que firmó con River le quedan cuatro meses y, lo más probable, es que el 2017 lo encuentre en Porto Alegre. Por eso, el zurdo se exige al máximo para que en ese corto plazo que resta pueda ganarse el reconocimiento de todos los hinchas millonarios y que nadie diga que volvió “al pedo”. La cuenta regresiva está en marcha. Faltan horas para que llegue el jueves y vaya por una nueva estrella en su currículum. O un nuevo tatuaje en su muslo izquierdo, ahí adonde lleva grabadas las copas que ganó con Inter. ¡D’Ale, Cabezón!

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