BOMBA.El hijo de un medallista que gano el Oro en Rio 2016 juega en las inferiores de Boca

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Mateo Retegui, hijo del Chapa, se destaca en la Sexta de Boca como delantero. “Mi papá siempre quiso ser futbolista”, tiró.

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De tal palo, tal futbolista. Sí, no es un error como parece: Mateo Retegui, de 17 años, es hijo del actual entrenador de los Leones, el Chapa Carlos Retegui. Y si bien por tradición familiar su apellido está mucho más familiarizado con el hockey, Mateo cambió el palo y la bocha por la redonda. No hay dudas de que padre e hijo comparten las mismas pasiones, pero si se diferencian en algo es que sus caminos se dieron a la inversa. Porque Mateo desistió del hockey para volcar su carrera deportiva en el fútbol y ahora juega como delantero en las Inferiores de Boca. A la inversa del Chapa, que siempre soñó con ser futbolista, a los 12 años se probó y quedó en River, pero su mamá lo instó a que se dedicara al hockey y, dentro de ese mundo, finalmente se hizo un nombre bien grande. Padre e hijo, hockey y fútbol, azul y oro. “Creo que mi viejo, que es de River, se hizo un poquito de Boca”, cuenta el pibe de la Sexta xeneize, que hoy será titular ante Arsenal en La Candela, por el campeonato de Inferiores.

-¿Qué te dijo tu papá cuando surgió la posibilidad de venir a Boca?

– Mi papá me acompañó a la primera práctica. Yo venía de quedar libre en River y me llegó esta posibilidad y no lo dudé. El siempre me apoyó y sé que si yo soy feliz, él también. Y ahora estoy contento. Me integré muy rápido al grupo.

-Y en esta decisión tuviste que dejar el hockey de lado…

– Sí. Elegí el fútbol porque es un desafío distinto. Es otra la gente, otro ambiente. Estar en Boca con la cantidad de chicos que se prueban es un desafío muy grande para cualquiera.

-A tu viejo no lo dejaron seguir jugando al fútbol. En cierta forma, estás cumpliendo su sueño…

-Je, sí. El siempre quiso ser futbolista y sé que ahora lo sigue queriendo. Pero se dedicó al hockey y no se equivocó. Está muy metido con lo que hace y encima ahora le toca disfrutar de un momento único en su vida, que es ganar una medalla de oro en los Juegos Olímpicos. Y encima, por primera vez en la historia con los Leones.

-¿Lo aconsejaste antes de viajar a Río?

– Le dije que se divirtiera porque generalmente nosotros lo vivimos con mucho nerviosismo y sé que él también. En la final me contó que estuvo mal, con dolores de panza de los nervios. Pero después pudo festejar…

-¿Y ahora pudiste hablar con él después de la hazaña que lograron?

– Hablé después de la final. Estaba emocionado, feliz, nunca lo escuché tan contento. Estoy esperando que vuelvan para poder festejar juntos.

-¿Cómo es la relación? ¿Te viene a ver jugar? ¿Te aconseja?

-Viene casi todos los sábados a verme. Mi mamá me trae a entrenar en la semana, a veces mi abuela también y mi viejo me trae los sábados o cuando puede, porque siempre está entrenando. Disfruto mucho de que mi familia venga a verme, especialmente mi papá. Siempre me aconseja, pero como padre, no como técnico. Me hace alguna corrección o me dice lo que tengo que mejorar. Y me insiste con que siempre aspire a lo más alto.

-¿Y a qué aspirás ahora que estás en Boca?

-A llegar a Primera y, en el camino, vivir y disfrutar del paso en Inferiores, porque todavía hay mucho que aprender día a día.

-Cuando te viene a ver, ¿se pone tan eufórico como cuando dirige a los Leones?

– No, je. Mi papá es así. Vive la vida de una manera distinta porque da lo máximo en todo. Siempre quiere más y más. No se conforma con lo que tiene y siempre va en busca de nuevos objetivos. Pero cuando viene se cuida, je.

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