Arruabarrena sigue con vida gracias al gol de Tevez en san Juan ¡Mira el resumen y las polemicas!

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Boca levantó el nivel, le ganó a San Martín en San Juan y sumó de a tres por primera vez en el año. El gol fue de Tevez, pero el festejo mayor se dio en el banco: otra vida para Arruabarrena.

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Siga, siga, siga el Vasco…

Por fin apareció Boca, viejo. ¡Y ganó! ¡Sí, ganó! ¿Cuánto hace que no leía eso? Pasaron siete partidos: cuatro amistosos vs. Racing, River, Estudiantes y otra vez River, y tres oficiales vs. Temperley, San Lorenzo (Supercopa) y Atlético Tucumán. Pero se acabó, por fin se acabó. Y respira Arruabarrena.

A Boca, y sobre todo al Vasco, no le quedaba otra que ganar en San Juan. Al técnico ya le habían dado una vida de gracia manteniéndolo en el cargo después de la derrota contra los tucumanos en la Bombonera, y era consciente de que no había posibilidades de que era historia se repitiera. La cosa estaba clara: si no salía victorioso de tierras cuyanas se iba.

Pero el Vasco es un tipo de firmes convicciones. Siempre lo fue. Incluso lo era antes de ponerse el buzo de DT de Boca. Y si en el fondo él cree que lo va a solucionar no existe quien pueda hacerlo cambiar de opinión. Menos aún si tiene la banca de los referentes, quienes, como Osvaldo (fracturado, se infiltró para poder estar), han demostrado -y declarado- que la culpa no es del chancho sino de quien le da de comer.

El Boca de San Juan no fue arrollador, lejos estuvo de serlo, pero sí mostró una notable mejoría en relación al apático equipo que se había visto en los primeros partidos. Tevez volvió a ser Tevez, y entonces Boca levantó el nivel de juego. Pero el alza no se explica sólo en el rendimiento de Carlitos. También incidió el de Bentancur, quien probablemente haya tenido sus mejores minutos en este juego, el de Osvaldo, y en menor medida el de la dupla Cata-Insaurralde, que tuvo en el pibe Molina a un buen ladero.

Si el Vasco cree que lo va a solucionar no existe quien pueda hacerlo cambiar de opinión. Menos aún si tiene la banca de los referentes, quienes, como Osvaldo (fracturado, se infiltró para poder estar), han demostrado -y declarado- que la culpa no es del chancho sino de quien le da de comer.

A diferencia de lo que había hecho hasta ahora, en San Juan sí generó peligro. Y bastante. Hubo sensación de gol tanto en el primer tiempo como en el segundo, pese a que en la última etapa se haya preocupado más por defender la ventaja que por liquidar el partido. Pero aún así las tuvo. Fíjese: a Osvaldo, por ejemplo, le anularon mal un gol por un supuesto offside que no existió. Un rato antes de eso lo había tenido Bentancur, pero su remate se fue pegadito al palo (Ardente ya le había sacado uno). Y previamente, incluso antes de que Tevez marcara el 1-0, podrían haberlo hecho Palacios (¡¿cómo no le cobraron penal?!) y hasta el propio Carlitos.

Lo de San Martín fue más decisión que otra cosa. Intentó con ímpetu en el segundo tiempo, pero más allá de algún disparo desde afuera o el cabezazo de Dening que sacó Orion no tuvo ritmo. Por eso, también, ganó Boca. Y siga, siga, siga el Vasco.

https://www.youtube.com/watch?v=9Lglv9SJ02k

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