Analizamos el partido de D’alessadro ¿El Cabezón como enganche definido y un solo cinco? Se abre el debate…

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D’Alessandro, sin obligación de retroceso por las bandas, estuvo más activo en la creación por el centro y brilló.

Las fotos de River - The Strongest. (MARCELO CARROLL)

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Quizás no fueron las palabras adecuadas ni el tono justo, pero el mensaje de Gallardo buscó dar por zanjada una discusión. “Es una de las estupideces que escuché en la semana”, soltó el entrenador, visiblemente enfurecido pese a la goleada frente a The Strongest. ¿A qué se refería? Es que los cuestionamientos sobre el rol que D’Alessandro mostró en el equipo en los últimos partidos, acrecentadas por los malos resultados, comenzaron a caer. Al DT, puntualmente, se lo apuntó por exigirle el retroceso por las bandas para ayudar a tapar baches en el medio, hecho que lo alejó del área rival y le quitó frescura en los metros finales, donde River más lo necesitaba.

Contra The Strongest, D’Alessandro tuvo más peso por el medio, acompañado por Mayada y Fernández.

“Andrés juega de enganche. El que no quiera verlo así, es porque no entiende mucho del juego”, sostuvo el Muñeco. Enganche, mediapunta, doble cinco adelantado, volante ofensivo, interno. Póngale el nombre que quiera. Lo cierto es que el puesto de un jugador no siempre describe su función. D’Alessandro necesita libertades como las que tuvo frente a The Strongest para volar. Más allá de dónde se pare D’Alessandro, el foco del análisis podría centrarse en dónde se ubican sus compañeros y qué trabajo le corresponde hacer cuando su equipo es el que corre desde atrás a su rival. Y ayer Gallardo lo supo rodear de lo que el Cabezón necesita.

No hay demasiado misterio. En cuanto a la postura del jugador y su rol dentro del campo de juego, el propio D’Alessandro aclaró la situación: “Hoy no puedo acompañar al lateral. Podré una o dos, pero más no. El físico no me da para eso, antes en el Inter sí. Gallardo no arma el equipo en base a un jugador, sino a los once. Ayer encontramos buenas sociedades, buen funcionamiento. Y yo jugando suelto me siento cómodo”. Así de clarito.

En los últimos dos partidos, River no contó con volante derecho y D’Alessandro era el predeterminado para taponar ese sector: Mayada actuó de lateral contra Banfield, mientras que Mercado lo hizo frente a Patronato. En el medio lo acompañaron Ponzio y Domingo, mientras que por el sector izquierdo se turnaron Fernández y Driussi. Perocontra el equipo boliviano el técnico cambió: con Domingo (sin Ponzio) y con dos carrileros predeterminados (Mayada y Fernández), las obligaciones defensivas de D’Alessandro disminuyeron, o al menos no lo obligaron a aislarse del centro de la cancha para abroquelarse como volante derecho. Sin embargo, cuando eligió tirarse a las bandas fue para jugar, y no para marcar. De hecho, la mayor sociedad de pases del partido fue entre el Cabezón y Mercado (18), mientras que la segunda fue la del 22 con el uruguayo (12). Con libertades (y en la Libertadores), el Cabezón promete.

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