Amigo de Riquelme,gano todo en Boca pero se retiro a los 32 años por las LESIONES

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Sebastián Battaglia, que se retiró a los 32 años, habla del karma de sus lesiones: “El querer dar todo y no salir nunca me llevó a que el tobillo me dijera basta”.battaglia-previo-partido-despedida

Pese a que se retiró en 2013, hablar de Sebastián Battaglia es, sin dudas, hablar de Boca. De una las épocas doradas de Boca. Gracias a sus 17 títulos obtenidos con el club, Sebastián ostenta la medalla de ser el más ganador de la historia xeneize. Hoy, ya más en un lugar de entrenador, busca una oportunidad para dirigir.

– ¿En qué andás hoy?

– Tratando de empezar a hacer mi camino como entrenador. Tuve charlas con algunos clubes pero aún no llegamos a concretar. Seguramente en cualquier momento se me dará la oportunidad. -¿Cómo van a jugar los equipos de Battaglia? -La idea es transmitir un poco de lo que aprendí en mi época de jugador: hacer mucho sacrificio, tener compromiso con el compañero, con la camiseta y con el club. Tratar de transmitir cosas positivas para que el grupo esté cómodo, ordenado y pueda conseguir resultados. -¿Qué volantes centrales de hoy te gustan? -De los de acá, me gusta mucho el Ruso Ascacibar, que hace una dupla muy buena con Damonte. Iván Marcone también me parece muy interesante. Y de afuera, Pogba. Es un todoterreno.

– ¿Cómo evaluás el presente de Boca con los Mellizos en el banco?

– Ellos tienen toda la capacidad para estar al frente de Boca. Lo han demostrado y lo tienen muy merecido. Espero que puedan imprimirle al equipo la identidad que ellos quieren y que les puedan transmitir lo que vivieron, sobre todo Guillermo.

– ¿Te gusta el equipo?

– Me gusta pero creo que todavía está la cuenta pendiente de encontrar el once ideal. Quizás haber hecho tantas incorporaciones dificulta el armado, pero es cuestión de que jueguen más seguido para conocerse y se sientan cómodos dentro de la cancha.

– ¿Cómo lo ves a Carlitos Tevez?

– Bien, creo que está levantando. Pero tuvo esa expulsión contra Belgrano que lo dejó afuera de las canchas por unos partidos. Pese a eso, mejoró su rendimiento y es bien sabido lo importante que es para el equipo. No puede faltar nunca.

– Y el colombiano Pérez, ¿te gusta?

– Mucho. Tiene todas las características para jugar en el mediocampo de Boca: condiciones técnicas y viene de jugar en un equipo grande, como Atlético Nacional, con el que, además, salió campeón de América.

– ¿Soñás con dirigir a Boca alguna vez?

– Sin dudas. Cualquier entrenador aspira a cosas grandes. En mi caso, después de tantos años como jugador, estoy empezando en este camino nuevo de dirigir. Y estar alguna vez en el banco de Boca, sin dudas, sería un broche de oro.

– Estuviste en la inauguración de la estatua de Bianchi en la Bombonera. Se te notó muy emocionado…

– Fue un muy lindo momento, y es algo súper merecido para Carlos, que ya tenía su estatua en Vélez. Está bueno que lo reconozcan. Aparte fue un reencuentro con el Mellizo, Schiavi y Román. Charlamos y estuvo muy bueno.

– Tuviste problemas con las lesiones, ¿qué te pasaba por la cabeza en esos momentos?

– La verdad que sí, ese tema me castigó bastante. Yo quería estar siempre y si me lesionaba quería seguir igual. Hoy creo que con el tobillo derecho me tendría que haber cuidado un poco más. Quizás tenía un esguince y no lo trataba de la mejor manera, apuraba el proceso y el fin de semana estaba adentro de la cancha. Muchas veces dicen que el tobillo es noble hasta que deja de serlo. El querer dar todo me llevó a que el tobillo me dijera “basta”, pero nunca quise retirarme antes de tiempo.

– ¿Al día de hoy te quedó algún resabio de aquellas lesiones?

– El tobillo nomás, que era con el que no me curaba bien. En el Boca-River de 2003, en el que hice un gol, había sufrido un esguince en la semana. Paré jueves y viernes, y el domingo fui y jugué. Si hubiese parado de jugar, ese gol no lo hubiese hecho.

– ¿Te arrepentís de haber expuesto tu salud por querer jugar siempre?

– No hay dudas de que la alta competencia no es saludable y tiene consecuencias. Hoy quizá ves a algunos ex jugadores y tienen las piernas directamente dobladas. Esto deja secuelas, te mentiría si te dijera que no es así. La vorágine de jugar y querer estar todo el tiempo adentro de la cancha hace de que uno no quiera parar. Es una culpa compartida.

– ¿Cómo te relajás en los tiempos libres?

– Juego al golf, que es lo único que puedo hacer. No puedo practicar otros deportes porque no le puedo tirar peso a la pierna. Saqué handicap, pero tampoco me lo tomo tan en serio. Es para divertirme y hacer algo.

– ¿Qué tiene el golf que atrae a tantos jugadores de fútbol?

– No sabría decirte porque es lo opuesto al fútbol, se pasa de los gritos de la hinchada a un silencio total, ja. Ya me tocó cruzarme a algunos ex compañeros jugando: Carlitos, Cascini y varios más. Tiene algo mágico que te atrapa. Es difícil de explicar

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