A los Mellizos su AMOR eterno podría complicar a River y ayudar a Boca a conseguir el campeonato el finde

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Los Mellizos esperan que este sábado Boca le gane a Newell’s y que el Lobo le haga fuerza a River en el Bosque el lunes. Doblemente hinchas…

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60 y 118 es el patio de la casa de los Barros Schelotto. Con la ñata contra el alambre soñaron lo que vivieron después: triunfar con la camiseta de la que son hinchas, ellos y toda la familia. En el Bosque las vivieron todas. A los 11 años, el 30 de diciembre de 1984 fueron testigos del ascenso del equipo de Nito Veiga a Primera. No faltó mucho para que debutaran en el profesionalismo (Guillermo en 1991, Gustavo un año después). Disfrutaron del título en la Copa Centenario de 1993 y en el mismo escenario sufrieron el mazazo del gol de Mazzoni, en 1995. De hecho, Guillermo jugó su último partido como profesional en esa cancha que él conoce como nadie y que hoy por ahí anda parte de su descendencia jugando en las inferiores del Lobo.

Capricho del destino, casualidad, vaya a saber cómo es que Gimnasia se pone, así, en el camino de los mellizos. El Lobo bien podría ser el equipo que les dé esa luz, esa bocanada de aire, que tanto necesitan para este final de campeonato que, de Patronato para acá, tuvo más sombras que luces en el camino de Boca. Gimnasia recibirá a River el lunes y ahí estarán los Schelotto, como cuando eran pibes, sufriendo con la ñata en el alambrado…

Los hermanos se fueron del club en 1997 y han vuelto por un breve lapso (Gustavo en 2004, Guille en 2011), pero en este Gimnasia 2017, sin proponérselo, tienen llegada e influencia a todo nivel. A nivel político, los Schelotto tienen buena relación con el actual presidente, Gabriel Pellegrino, a quien Hugo, padre de los mellizos y dirigente histórico del Lobo, apoyó en las últimas elecciones. Pero hay más: Mariano Messera, que se hizo cargo interinamente del plantel junto a Leandro Martini, quería jugar como los mellizos y compartió plantel con Gustavo en Central. Chirola Romero, símbolo de este plantel, es muy amigo de los hermanos. Guillermo tiene diálogo con otros referentes, como con Fabián Rinaudo (lo quiso llevar a Boca en 2016). Decir que no habrá diálogo sobre el tema en estas horas sería ridículo, porque es algo que pasa cada semana, amén del rival. Intimamente, los Schelotto confían en que su Lobo se la hará difícil a este River de andar demoledor. Pero primero tendrán que ganarle a Newell’s…

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