River gano con gol de Piscu y llego con LA CABEZA puesta en el superclasico

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Con un testazo de Pisculichi, River venció a Olimpo y cortó dos rachas: venía de cinco partidos sin ganar en el campeonato y desde el 2004 que no se llevaba los tres puntos de Bahía Blanca. Ahora se viene la Copa y Boca…

El festejo de River en Bahía Blanca.

Se viene Trujillanos, el jueves, para definir el pase a los octavos de final de la Copa. Y debe ir a la Bombonera, el domingo, para enfrentar al Boca de Guillermo Barros Schelotto. Por esos dos próximos compromisos, el partido ante Olimpo tenía una importancia mayor para River, por más que esté lejos de la punta del campeonato. El encuentro en Bahía Blanca se presentaba como la oportunidad para que el equipo de Gallardo recuperara la buena senda que había perdido hace rato en el torneo local. De hecho, con su triunfo en Bahía cortó una racha de cinco partidos sin ganar en el campeonato doméstico. Y más allá de las fortalezas o debilidades del rival de turno, ganar en ese estadio no es cosa de todos los días. El último triunfo había sido en el 2004.

No fue la mejor versión de River, ni mucho menos. La estrategia de Gallardo consistió en poblar la cancha de volantes ofensivos y puso a Driussi como única punta, en un puesto que no es donde más rinde. La intención, en una cancha de dimensiones tan chicas, era que los mediocampistas ofensivos dispusieran de la pelota, se soltaran y llegaran al área rival. La estrategia se cumplió por la mitad: hubo dominio del balón pero costó generar situaciones de gol. Olimpo, parado con tres puntas, anduvo impreciso y sólo inquietó a través de la velocidad de Gaona Lugo, pero tampoco llegó a inquietar demasiado a Barovero.

Dentro de esa mezquindad, de la falta de agresividad en los metros finales, pudo Olimpo haber abierto el marcador al comienzo del segundo tiempo. Barovero calculó mal ante un centro pasado, la pelota le quedó a Pizzini para definir pero Mercado salvó la ropa. El mismo Mercado que, un minuto y medio después, cabeceó en el área rival y casi abre el marcador. Ese cabezazo no entró pero, un rato después, sí se metió en el arco de Champagne el de Pisculichi, tras un preciso centro de Driussi. El arquero de Olimpo no pudo evitar el gol como lo había hecho un rato antes en un mano a mano con Driussi.

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