Lucho Gonzales en un mano a mano imperdible : “Aunque digan que estoy viejo, quiero jugar”

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Lucho González sabe que nadie juega por el pasado, pero evaluará en junio si se siente “importante” en River. Habla de su carrera y su amor por la Selección.

“En Qatar para mis compañeros el fútbol era hobby”.

A los 35 años, Luis González sigue hambriento de sumar minutos en River. Volvió después de ser ídolo en Europa y hoy pelea por un lugar en el equipo multicampeón de Gallardo. Ya perdió la cuenta de sus tatuajes y sigue con el mismo carisma que en el arranque de su carrera.

–¿Volviste bien a Argentina? Fueron muchos años afuera.

–Fueron diez años, casi once. Pude conocer lindos lugares. En Portugal no tuve tantos problemas con el idioma, pero en Francia sí. En cuanto a Qatar, para mí fue mucho más difícil el fútbol que adaptarme al estilo de vida.

–¿Se vive muy distinto acá el deporte?

–Para ir allá, uno tiene que ir mentalizado con no calentarse cuando pierde un partido. Llegué a un lugar donde la competencia no importa. Sufría las derrotas y no aprovechaba lo económico. Mis compañeros tenían al fútbol como un hobby. No me adapté al fútbol y duré poco.

–Cuando arrancaste, ¿pensaste que ibas a llegar a Qatar, o a ser ídolo del Porto?

–No, para nada. En Porto, compartí plantel con Lisandro López y pudimos lograr cosas importantes. A partir de allí, se les abrió la puerta a otros argentinos en el club. Salimos campeones seis veces en seis años. La gente le dio mucho valor y, por eso, la idolatría.

–¿Lo ves distinto al fútbol argentino?

Cambió en todo. Sólo con ver partidos viejos te das cuenta. Había mucho más tiempo para controlar la pelota. A los equipos grandes se los respetaba mucho más. Y hay cambios para bien. Hay equipos que proponen ideas de juego muy buenas y las mantienen a pesar de tener errores, como Defensa y Justicia. Y cambió el contexto. Antes había visitantes y ahora estamos acostumbrados a que no haya.

–¿Cómo encontraste a River en tu vuelta?

–Muy bien. Hay muchos pibes con mucho futuro y se armó un grupo muy lindo con hambre de seguir ganando.

– ¿Hay una razón para el cambio en River del año pasado a éste?

–Se fueron jugadores importantes y eso te cambia el esquema habitual. No es fácil reemplazar piezas clave más allá de que los refuerzos sean de renombre. Eso es lo que más cuesta hoy: encontrar un equipo definitivo que tenga cinco o seis partidos buenos seguidos. Más allá del crédito que tiene Gallardo, este club exige y hay que estar a la altura. Nos duele que no podamos mantener el nivel con un plantel como el que tenemos.

–Durante la final con Barcelona, ¿en qué momento te diste cuenta de que eran imbatibles?

–Yo tuve la desgracia de entrar en el segundo tiempo y a los cinco minutos nos hicieron el segundo gol. Nos afectó anímicamente y, ante un equipo así, es muy difícil remontar. Si nos íbamos 0 a 0 al entretiempo, para mí era otra cosa. Pero ya es el diario del lunes.

–¿Qué significó para vos ponerte la camiseta de Argentina?

–No tiene precio. Se disfruta muchísimo, es una responsabilidad muy grande y también es un reconocimiento a lo que estás haciendo en tu club. Y una vez que la vestís la primera vez, querés estar siempre. Mis compañeros me transmitieron el mensaje de dejar todo por la Selección y así lo hice. Recuerdo que, estando en Francia, Sabella me llama para un amistoso en la India y mi señora me decía: “¿Qué vas a ir a hacer a la India?”, y el técnico del Marsella me quería convencer diciéndome que no iba a jugar. Y a mí no se me pasaba por la cabeza no ir. La gente no tiene consciencia de lo que uno hace por venir a jugar a la Selección. Nos acusan de venir sin ganas, pero es muy fácil quedarte en tu club.

–¿Estás de acuerdo con que las Eliminatorias son más difíciles que un Mundial?

–Son muy complicadas. Sobre todo, cuando vas a jugar afuera. Es como la Libertadores y la Champions. Vos llegás a la Champions y las condiciones son al pie de la letra. En la Libertadores, vas a otro país y te rompen el micro o hacen todo para complicarte. En las Eliminatorias te hacen sentir la localía de cualquier manera.

–¿Ya pasó la Selección para vos o esperás alguna otra chance?

–No, ya está. Obviamente que si me llaman, voy caminando a Ezeiza a lustrarle los botines a Leo, pero es muy difícil.

–La Eliminatoria está muy pareja. ¿Creés que Argentina se va a clasificar tranquila?

–Tendríamos que clasificar tranquilos por el grupo que tenemos, pero en el fútbol no está nada garantizado. Los rivales de Sudamérica son cada vez más complicados y te hacen frente en cualquier lado. Como sea, sufriendo o caminando, vamos a jugar el Mundial.

–¿Por qué creés que no sos titular indiscutido?

–Tenemos un plantel muy importante y el técnico siempre nos deja claro que juega el que mejor está. Es una decisión suya y la respeto. Uno no juega por lo que ya hizo, sino por lo que hace ahora.

–Si fueras técnico de River, ¿lo pondrías a Lucho González de titular?

–Yo quiero jugar. ¿Cómo no voy a querer jugar? Tengo 35 años y, aunque digan que estoy viejo y lento, tengo ganas de seguir en el equipo. Si no entro, me voy enojado a mi casa. Algo no estaré haciendo bien y puedo seguir mejorando. El día que no sienta esa bronca, ahí voy a retirarme.

–¿Seguís pensando en la chance de ir a Racing o Huracán?

–Ahora no lo pienso. Yo tenía la idea de retirarme en el Porto, después me fui a Qatar y ahora estoy acá. Es muy difícil proyectar la carrera de un jugador. Cuando volví, la idea era retirarme en River, pero quiero jugar. Si sigo sin jugar, no sé lo que puede llegar a pasar. Decirte que me voy a retirar en Huracán es ilusionar a la gente innecesariamente.En junio, voy a analizar si me siento importante en River y ahí decidiré. Todo el mundo sabe que soy hincha de Racing, más allá del cariño por Huracán y River.

–Si yo te pido que completes la frase: “Me gustaría retirarme en …”, entre River, Huracán y Racing, ¿qué decís?

–Elijo Porto para no ponerme a la gente en contra. Si es en Argentina, ninguno de los tres sería un mal retiro para la carrera que tuve.

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