30 años México 86: la deserción de Colombia y el terremoto que lo dejo sin ser sede, un Mundial que no parecía predestinado para México ¡conoce esta historia!

0
228

Colombia había sido desigando por la FIFA para organizar el Mundial de 1986, pero el país lo descartó por problemas económicos; el sismo en México también puso en duda la realización de la Copa

1316

Genial y subterráneo, poético y vulgar, Andrés Calamaro le escribió al amor y a la guerra; al fútbol, a Diego y a México 86. “. Apretando los dedos, agarrándole, dándole mi vida, a ese para-avalanchas, cuando era niño, y conocí el Estadio Azteca, me quedé duro, me aplastó ver al gigante, de grande me volvió a pasar lo mismo, pero ya estaba duro mucho antes…”

Andrés, en realidad, le cantó al mágico escenario, una melodía pegajosa y referencial, que no debió crearse. Que no habría existido, porque el Mundial 86, en realidad, llevaba otro nombre, otro país, Colombia 86. Sin embargo, la jovial y traumática nación del mejor café, bajó el martillo: es el único país que declinó ser sede de un Mundial. Esta es la otra historia: tal vez, el realismo mágico del maestro Gabriel García Marquez no habría podido ser suficiente fuente de inspiración para Diego y su ballet.

Detrás del Mundial 1974, creado en Alemania, de la naranja mecánica y de la irrupción del noble mensaje de que de los segundos también quedan en la historia, la FIFA designó a Colombia como sede de la cita de 1986. Los requisitos parecieron exagerados, aunque nada descabellados, si se comprende la dimensión del acontecimiento. Un total de 12 estadios con capacidad mínima de 40.000 personas para la primera etapa, cuatro estadios con capacidad para 60.000 hinchas para los octavos de final, dos estadios con capacidad para 80.000 espectadores para el partido inaugural y la final; la emisión de un decreto que legalizara la libre circulación de divisas internacionales en el país; una red de trenes que permitiera comunicar todas las sedes; una red de carreteras que permitiera el fácil desplazamiento de los hinchas, entre otros asuntos específicos.

En la fiesta de clausura de España 82 hasta fue presentado el logo del Mundial en Colombia
En la fiesta de clausura de España 82 hasta fue presentado el logo del Mundial en Colombia.

La noticia fue celebrada por los medios colombianos, que llevaron la noticia a las portadas. Hasta el presidente de aquel momento, Misael Pastrana, expresó su felicidad: “Estoy altamente satisfecho. Creo que se cumple una vez más lo que tantas veces he manifestado y es que cuando el país se fija metas y se empeña, las logra. Quiero congratular a todos los que pusieron su dinámica acción para lograr este propósito. Y desde luego el reconocimiento del país al Comité, que en forma tan unánime lo señaló para un evento que incuestionablemente dentro de los eventos deportivos tiene una especial significación”.

Ocho años después, otro presidente, admitió que Colombia no estaba preparada para semejante reto. Belisario Betancur hizo el histórico anuncio: “.aquí tenemos otras cosas que hacer, y no hay siquiera tiempo para atender las extravagancias de la FIFA y sus socios.”. La cita se remonta a 1982, cuando los conflictos sociales y el narcotráfico asomaban sus narices y tiempo después de que en la última página del álbum de figuritas de la cita de España, el Banco de Colombia se presentara como la garantía del acontecimiento global.

Después del baile táctico de italianos a alemanes en la final de España 82, se habían repartido souvenirs cafeteros y hasta estaba lista la mascota, un simpático niño con la cabeza convertida en pelota. La FIFA, rápida, expeditiva y desesperada, salió a la caza: México, Estados Unidos, Canadá y Brasil encabezaban el listón, con la lógica de que la Copa debía crearse en esta parte del mundo. En mayo de 1983, se resolvió repetir la sede de un país que alumbró al mundo al mejor equipo de la historia. De Brasil de Pelé a la Argentina de Maradona, 16 años después.

Los diarios colombianos le dieron gran despliegue a la designación de Colombia como sede
Los diarios colombianos le dieron gran despliegue a la designación de Colombia como sede.

Único para los argentinos, mágico para el planeta, pareció una copa maldita apenas meses antes. El 19 de septiembre de 1985, un terremoto destrozó parte del Distrito Federal, una magnitud que alcanzó 8.1 en la escala Richter, con la certeza de unas 10.000 víctimas fatales, aunque cifras no oficiales advirtieron que la cantidad pudo ser duplicada. No fue una tragedia más: los especialistas lo compararon con 30 bombas atómicas caídas en el mismo momento, si se permite la traumática comparación. No sólo se demolieron 152 edificios: algunos hasta creyeron, entre la desinformación y la desesperación, que la Ciudad de México había sucumbido.

Ocho meses después la ciudad se levantó para organizar el Mundial que marcaría nuestra historia futbolera para siempre y que convocó a Diego al paraíso de los dioses. México no respiraba fútbol: era una nación devastada y unida en una solidaridad conmovedora. No sólo rechazó el intento vago de pasar el timón a Alemania y hasta a Colombia -la FIFA se sentía contra las cuerdas-, sino que construyó desde las cenizas una auténtica copa de la vida. El Mundial maldito transformó el destino, en una página bella, poética. Ni Bogotá, ni Cali, ni Medellín. Ni Estados Unidos, ni Alemania. Siempre fue México 86, siempre debió ser el Estadio Azteca. Andrés Calamaro, tal vez, siempre lo supo.

Fuente La Nacion

comentarios en Facebook