30 años de México 86: para el Vasco Olarticoechea, el principal recuerdo es el de “la nuca de Dios” ¡la impresionante jugada que salvo a la Argentina del empate ante Inglaterra!

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A 30 años del 2-1 a Inglaterra en México, el Vasco revive los momentos más icónicos del encuentro y cuenta aquella jugada del final que lo marcó para siempre

Foto: LA NACION / Antonio Montano
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Restan menos de tres minutos para que se cumplan los 90 y la Argentina le gana 2-1 a Inglaterra en el Estadio Azteca. Tras el descuento de Lineker, las almas argentinas vuelven a paralizarse durante unos instantes. Maradona encomienda el ataque argentino pero le roban el balón. Barnes toma la pelota, desborda por izquierda y envía un venenoso centro que Enrique, desde el suelo, no puede impedir. Pumpido salta en el primer palo pero no llega por la altura del envío y cuando Lineker está por establecer el empate, aparece la nuca de ¿Olarticochea para despejar el balón y salvar al equipo argentino.

“Fue una situación muy rápida, que tal vez pasó desapercibida. Pero viéndola bien, con cámaras del costado, fue increíble. Yo la bauticé como ‘La Nuca de Dios’, ja. Atiné a despejarla y por eso hice el gesto esto del nucazo. Caí adentro del arco y no sabía qué había pasado, cuando miré y estaba afuera fue un alivio. No sé como la saqué”, recuerda el Vasco, a 30 años de aquella gesta heroica que le dio al equipo de Bilardo el empujón final para ganar el Mundial. “Sabíamos que pasando ese partidos, nos íbamos a sentir campeones. Nos potenció muchísimo. A partir de ahí, no podíamos perder contra nadie”.

-Inglaterra, Argentina, cuartos de final de un Mundial, la guerra de Malvinas reciente. ¿fue un partido demasiado especial?

-Tanto para el grupo, como para los hinchas y para el país, era la final. Y nosotros lo tomamos como tal. Sabíamos que estaban todos detrás de eso. Fue un partido distinto a los demás, más que nada en cuanto a ansiedad y ganas de jugarlo. Me acuerdo que nosotros normalmente salíamos para el estadio a las nueve de la mañana. pero ese día media hora antes estábamos en el patio ya prestos para salir de la ansiedad que teníamos.

-¿Cómo notaban el clima ustedes? ¿Cómo lo vivían?

-Para nosotros era a través del fútbol, darle una alegría a la gente. Sin dudas era el rival a vencer y se le ganó con un Diego magistral, con un gol con la mano y el mejor gol de los Mundiales. si había un rival contra el que lograr todo eso, era Inglaterra. Fue muy especial y, sacando la final, fue el que más sentí y viví.

-¿Qué les pidió Bilardo antes de salir a la cancha?

-Nos insistía muchísimo en la parte táctica. Siempre fiel a su estilo, lleno de detalles. Lo normal para él. Pero el grupo sabía que pasando ese partido nos íbamos a sentir campeones. Era el empujón final que nos faltaba. Estábamos muy bien y faltaba eso. Nos potenció anímicamente, mental y futbolísticamente. Tomamos mucha confianza y a partir de ahí no podíamos perder contra nadie.

-¿Cuáles son las cosas que más recordás?

-Y. el momento de los himnos en un Mundial es tremendo. Ahí hacés un repaso de imágenes mentales de todo lo que estás viviendo y de todo lo que vive tu familia. Eso te potencia, el himno logra eso. Después, del partido recuerdo que fue bien jugado, no hubo patadas ni codazos. fue un partido de fútbol normal, pero por dentro teníamos algo distinto en la cabeza. Sentíamos algo fuera de lo normal, no se nos podía escapar. Así fue, lo jugamos como una final. Todo lo que venía, iba a ser yapa.

-En el final salvás una pelota en la línea con la nuca, ¿te recuerdan eso?

-Sí, los memoriosos se acuerdan. Fue una situación muy rápida, que tal vez pasó desapercibida. Pero viéndola bien, con cámaras del costado, fue increíble. Yo la bauticé como “La Nuca de Dios”, ja (risas). Lo que pasó fue que Inglaterra que nos empezó a presionar cuando entró Barnes (John) por izquierda. Él tiró el centro del gol y la segunda jugada fue muy parecida. Me anticipé a Lineker porque el tipo se me tiró encima y era el empate. Fue increíble, no sé como la saque. Atiné a despejarla y por eso hice el gesto esto del nucazo. Caí adentro del arco y no sabía qué había pasado. cuando miré y estaba afuera fue un alivio.

-¿Cómo se vivió el festejo en el vestuario?

-Se festejó como un campeonato. Yo me acuerdo que me largué a llorar ni bien entré a las duchas. Vino Valdano y me acarició la cabeza, pensando que yo lloraba de alegría. Pero yo tenía muchas situaciones encima. Mi viejo que había fallecido un año atrás, mi tío Ricardo, con quien yo viví en Wilde cuando vine de chico, había fallecido justo en el Mundial, un mejor amigo también. se me juntaron muchas cosas que me hicieron explotar. Fue un desahogo en todo sentido.

-Maradona tuvo un nivel superlativo, pero ¿qué tuvo ese equipo más allá de Diego?

-Nos tocó el mejor Maradona, pero a él le tocó un grupo muy fuerte. La característica central era que casi todos éramos capitanes en nuestros equipos. Teníamos mucha personalidad, cabeza fuerte y buen juego. Eso fue fundamental. Y después prácticamente el equipo se fue armando solo. Quedamos bajo la táctica de dos volantes mixtos por afuera y Valdano solo arriba. Terminó siendo un 3-6-1. No le dábamos referencia a los rivales porque teníamos a cualquiera apareciendo por cualquier lado. Es más, Cucciufo aparece en la final como wing derecho y también asiste a Diego contra Bélgica. Teníamos muchas variantes y a los europeos no le dábamos referencias, así los complicábamos. Pero fuimos siempre fuertes y a partir del partido contra Inglaterra, sabíamos que no podíamos perder más.

Fuente La nacion

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