Fútbol Argentino

30 años de México 86: las chicanas de Passarella a Bilardo y su intoxicación, entre la carne y los hielos del whisky

Passarella es el único futbolista argentino bicampeón mundial, pero no pudo jugar ni un minuto en México 86; en la previa tuvo una relación tirante con el cuerpo técnico y lo condicionó con sus declaraciones

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“Decile a Bilardo que se está poniendo gagá”, Daniel Pasarella puso cara de sorpresa y no dudó en disparar contra el Doctor. En 2006, un periodista le trasladó al por entonces entrenador de River una anécdota que había contadoCarlos Bilardo. ¿Qué contó el DT? “Cuando entró Barnes (jugador inglés) en el segundo tiempo nos empezó a complicar por la izquierda y Passarella me dijo: ‘Bilardo, póngalo a Clausen que necesitamos un marcador de punta’ y yo le contesté: ‘vamos a seguir jugando así y vamos a ganar así; tenemos que aprender a jugar así’“. La anécdota refiere al triunfo de la Argentina sobre Inglaterra por 2-1 el 22 de junio de 1986.

¿Qué respondió Passarella? “¡Cómo le voy a decir eso si el 22 de junio estaba internado en una clínica!”.

 

Daniel Passarella era el elegido por Bilardo para jugar como líbero en el debut en el Mundial contra Corea del Sur. Así lo afirmó el entrenador y todos los medios de la Argentina en ese momento. Sin embargo una gastroenteritis dejó al Káiser fuera del partido. Hizo una prueba física una hora y media antes del partido pero no se sentía bien. Había perdido varios kilos y estaba débil. Desde ese momento quien había sido el capitán en el Mundial 1978 efectuó varios tratamientos para recuperarse, pero tuvo una recaída tras otra.

Tan grave fue la situación que, como el mismo jugador dijo, terminó internado incluso después de terminado el Mundial. Y tuvo que quedarse en México mientras el resto del equipo viajaba con la Copa a Buenos Aires. Passarella llegó a perder ocho kilos en esas semanas.

“Me internaron después del partido con Uruguay por una infección. No recuerdo cuántos días estuve internado. Con suero, canalizado y con antibióticos. Tenía todas las venas rotas, ya me ponían las agujas por cualquier parte en los brazos, no me entraban más. Perdí siete, ocho kilos. En el partido final, en el Azteca, fui al banco vestido de civil. Cuando terminó el partido me levanté para festejar y me agarró un mareo tal que me caí. Después el plantel volvió a la Argentina y yo no pude. Tuve que quedarme allá como diez días más para que me tratara el médico, porque tenía una medicación pendiente”, relató hace algún tiempo Daniel Passarella.


Después de 30 años Passarella sigue diciendo que la intoxicación ocurrió durante una comida en una parrilla. “Fuimos todos pero el único que se enfermó fui yo”, dice dando a entender que algo raro ocurrió.

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Passarella, con el doctor Raúl Madero, tratando de ponerse en forma luego de sufrir la intoxicación
Passarella, con el doctor Raúl Madero, tratando de ponerse en forma luego de sufrir la intoxicación. Foto: LA NACION / Antonio Montano

Raúl Madero, el médico de la selección, cansado de estar señalado como el sospechoso de los males de Passarella, se descargó en una entrevista con El Gráfico en 2015. Para entender la respuesta de Madero hay que poner la situación en contexto. México había sufrido un terremoto en 1985 y las napas estaban contaminadas. Todos los jugadores estaban advertidos de que no podían tomar agua del lugar, sólo agua mineral embotellada. Hasta para lavarse los dientes: “Passarella fumaba y tomaba whisky por las noches y pensó que los cubitos de hielo no le iban a hacer nada. Su problema en el 86 comenzó por el hielito del whisky. Cuando agarró el virus lo llevé al hospital, con los mejores especialistas en gastroenterología. Bilardo le dijo que la camiseta titular era de él. Antes del partido con Italia, fue claro: ‘Si te sentís bien, me decís y jugás’. ‘No, con los italianos hacés una macana y te pintan la cara, espero otro partido’, le contestó Passarella. Después del 1-1 con Italia, hubo un entrenamiento intenso, con calor, y él se quería meter. ‘No jodás, porque vas a tener problemas’, le dije. ‘Usted está cagado’, me respondió. ‘Yo te voy a romper una botella en la cabeza, me tenés podrido, si te digo que no lo hagás, no lo hagás’, le dije. No me dio bola, se metió y terminó desgarrándose. Un tipo muy jodido. Empezó a declarar que yo le había dado algo a propósito. ‘Seguí jodiendo, que tengo todos los papeles, un cierto prestigio, y si seguís hablando te voy a hacer un juicio que no te va a alcanzar toda la guita que ganaste en la Fiorentina para pagarme’, le dije. No jodió más.”

Foto: LA NACION / Antonio Montano

Ya en el Mundial, una suerte de ritual se daba después de cada partido. El por aquel entonces presidente de AFA, Julio Grondona, lo visitaba luego de cada encuentro y le dejaba la camiseta con el número 6, la que Passarella debía haber utilizado en ese partido. “Quiero destacar el gesto que Grondona y Julián Pascual -dirigente de Ferro- tuvieron. Me llevaban a la clínica la camiseta que me habría tocado usar ese día luego de cada partido”.

Hoy Passarella dice: “Ya está, ya pasó, ¿para qué vas a hablar?”. Pero hay que contar algunos detalles más de esta historia para entender porqué la relación entre el cuerpo técnico y Passarella no era buena.

Desde que Bilardo eligió a Maradona como el líder y capitán de la selección, se encendió la polémica. Passarella, con 33 años, estaba en un gran momento futbolístico y acababa de ser transferido de Fiorentina a Inter. La opinión pública lo quería a Passarella como capitán, pero Bilardo hasta dudaba de utilizarlo como titular en el equipo.

Durante las eliminatorias de 1985 Passarella amenazó con abandonar la selección si no le garantizaba la titularidad. Aunque durante todo el proceso se reunió varias veces con Bilardo y se sacaron fotos para mostrar que estaban juntos por la selección, cada vez que tenía una oportunidad en una entrevista, Passarella se descargaba contra el técnico: “Si no soy titular, no juego”, “A la Argentina no le conviene jugar con líbero”, decía el defensor desde Italia, frases que mellaban públicamente la autoridad del técnico.

Cuando llegaron las eliminatorias, pese a los roces, el Káiser fue titular. Y terminó siendo decisivo. La Argentina perdía 2-1 con Perú en el Monumental y tenía que ir a jugar un repechaje con Paraguay para clasificarse. Se acababa el partido pero apareció Passarella con una escalada memorable por la derecha. Bajó la pelota con el pecho y cruzó un derechazo que pegó en el palo. La pelota recorrió la línea y Ricardo Gareca terminó empujándola al fondo del arco.

Así se llegó al Mundial, pero el héroe de la clasificación, el capitán del título en 1978, no iba a tener la posibilidad de jugar ni un minuto. En una entrevista con LA NACION, Passarella contó hace unos años: “Con mis amigos muchas veces se habla de fútbol y cuando alguien dice que son 44 los campeones yo les recuerdo que no, que son 43. Hay un bicampeón”, dice con orgullo. Aunque por otro lado México sigue siendo un recuerdo amargo.

Fuente la Nacion

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