26 años de Italia 90: Argentina contra Camerun el dia que perdio La seleccion en su debut en un partido lleno de patadas y un Maradona con un tobillo reventado ¡mira el resumen!

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Hemos hablado ya en este blog mundialista de la presencia de equipos africanos en las fases finales. Pero hablar de equipos o selecciones africanas y de la Copa del Mundo pasa, obligatoriamente, por recordar a la selección de Camerún y su actuación en la fase final del Mundial de Italia 1990.

Los Leones Indomables debutaron en una fase final en España 82. Llegaban como una de las selecciones más flojas, a priori, del Mundial, y con dos jugadores destacados: el portero Tommy N’Kono, que tras la Copa del Mundo ficharía por el Espanyol, y Roger Milla, que ya entonces contaba con 29 años de edad. El mítico Helenio Herrera dijo, poco antes del comienzo del torneo, que Camerún iba a ser la revelación del Mundial. Casi. Encuadrado en un grupo muy difícil, con Italia (que sería campeona), Perú y Polonia, Camerún quedó eliminada en la primera fase, pero salió invicta de la competición, tras empatar a cero con peruanos y polacos y a un gol con los transalpinos. Sólo el goal-average les impidió llegar más lejos.

Camerún no logró clasificarse para el Mundial de México 86 pero cuatro años después sí que consiguió entrar en la fase final de Italia 90. Recayeron en el Grupo B, junto a Argentina, a la Unión Soviética y a Rumanía. Además, les tocaba abrir el Mundial en San Siro contra los entonces campeones, Argentina (entonces, el partido inaugural lo jugaba el último campeón).

ocos veían a Camerún en octavos de final del Mundial Italia 90. La selección africana, que no había podido clasificar para México 1986, cayó en la zona de la Argentina de Diego Maradona, la Unión Soviética, uno de los equipos más duros de Europa, y Rumania. Debutar contra el campeón del mundo en el San Siro de Milan, con todas las miradas puestas en ese partido inaugural, representaba un compromiso exento de riesgo. La única obligación de los cameruneses era jugar, ser parte de esa fiesta, montada para la celebración de alguno de los grandes equipos y sus grandes figuras. Pero ser revelación exige un batacazo, y su técnico, el ruso Valeri Nepomnyashchi. Aquella tarde, los argentinos se quedaron boquiabiertos después de que el árbitro pitara el final del partido. Omam-Biyik, delantero de la Sampdoria, uno de los tres futbolistas del plantel que jugaban fuera de su país, saltó a cabecear en el área rival y decretó el 1 a 0 definitivo. Los Leones fueron oportunos para dar la estocada de muerte a un rival que habían contrarrestado durante todo el partido apelando al juego fuerte. Maradona evoca entre risas el rigor de marcación de los africanos siempre que se lo consulta por el Mundial de Italia.

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