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26 años Italia 90: La historia de La foto de “EL TOBILLO INFLAMADO” de Maradona ¡espectacular!

Cuando ya consumía cocaína y jugaba para el Nápoles, cuando ya había ganado los títulos con el club y también la Copa del Mundo de 1986, el entrenador Carlos Salvador Bilardo le convocó nuevamente para que salvara al mediocre equipo argentino que iba a defender el título en 1990.

Para eso, Diego se había sometido a una desintoxicación antes del torneo pero, como se sabe, al obsesivo Bilardo sólo le interesan los resultados, no las personas. En la primera fase a Maradona le golpearon tan duramente en el tobillo que parecía llevar injertada en el empeine una pelota de tenis.

No podía entrenar, ni calzarse las botas y casi ni caminar. Bilardo también recurrió a las agujas y le infiltraron antes de cada partido hasta la final frente a Alemania. En el camino, jugando mal, y con mucha fortuna, Argentina dejó atrás al poderoso Brasil, a Yugoslavia y luego al local y favorito, Italia.

 

Una de las técnicas más corrientes en el fútbol actual es la aplicación de infiltraciones en los jugadores. Su objetivo: el futbolista deja de sentir dolor en la zona dañada y puede jugar sin problemas.

La infiltración consiste en una inyección de antiinflamatorios derivados de hidrocorticoides, aplicados junto aanestésicos locales o lidocaínas.

Después ese duelo, el semanario El Gráfico publicó una foto del diez en la que se veía la forma de su tobillo, con un tamaño que impresionaba por lo enorme, de un radio similar al de una naranja, acompañado por la siguiente leyenda: “Así jugó Diego… (y sin embargo fue Maradona)”.

“Sólo un monstruo como él es capaz de salir a la cancha con el tobillo en las condiciones en las que estaba. En eso es ejemplo. Está al 20 por ciento de sus posibilidades y ni se le ocurre desertar”, se pudo leer en esa misma edición de la revista.

No fue la única lesión que sufrió el astro en este torneo. Antes del partido frente a Camerún, se lesionó la uña del dedo gordo del pie derecho y ni siquiera podía ponerse los botines para entrenar. Practicaba descalzo y con mal humor, e incluso le advirtió a los gritos a un grupo de periodistas que no se acercaran al foco de dolor mientras abandonaba los entrenamientos.

Tanto en ese partido inaugural como en el partido con Rumania, Maradona sufrió un duro castigo de sus defensores, lo que ocasionó que recibiera inyecciones con calmantes en gran parte del campeonato.

Acerca del tercer juego del grupo, el periodista Juvenal escribió: “Jugó porque su amor propio lo lleva a jugar siempre. Clínicamente no estaba en condiciones de pisar la cancha. Jugó igual. Lo golpearon de entrada, hizo amoestar a dos rivales que saben (Hagi y Lacatus) y siguió en el campo porque un capitán debe siempre dar el ejemplo. Pero no se le podía pedir más de lo que hizo, que fue poco”.

El tobillo se hinchó aún más tras aquel encuentro y Diego declaró previo al duelo frente a Brasil, en Turín: “Jugaría hasta enyesado”. Estuvo en el césped y logró su obra cumbre del Mundial, que lo llevó a otra declaración exagerada: “Creo que fue el mejor pase de mi vida”.

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